Ciertamente, no parece que vivamos el mejor momento ni en nuestro país ni en el mundo, y es difícil desear felicidad en estos días, cuando se producen casos de tremenda violencia contra las mujeres de modo continuado y no sólo como casos esporádicos, pero tenemos la obligación de denunciar y exigir soluciones urgentes a esta situación. Hay muy buena gente a nuestro alrededor en todos los ámbitos para trabajar por ello, además de nosotras/os mismos, así que recurramos a la Esperanza y que el espíritu de encuentro de la Navidad, nos anime a trabajar por un mundo mejor para todas y todos.
¡¡ FELICES FIESTAS !!