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Terrorismo climático

 

Medios de comunicación y cambio climático

Por primera vez desde que tengo noticia, los medios de comunicación al servicio de o comprados por los poderes fácticos —casi todos—  hablan con un desparpajo increíble del cambio climático. Cuando los leo o escucho, tengo la impresión de que los «voceros mediáticos» deben de ser descendientes directos de las cotorras. Tengo también la sospecha de que no se han informado con un mínimo de responsabilidad acerca del ahora ya tan manido «cambio climático».

¿Qué enseñan en la actualidad las Facultades de Periodismo? ¿Han desarrollado algún proyecto sólido que forme adecuadamente a periodistas de investigación?

Afortunadamente, hay expertos que llevan unas cuantas décadas hablando de cambio climático y su empeño científico se ha visto recompensada con la publicación de sus investigaciones. Son los que han explicitado el monumental «cabreo» de la Tierra con nosotros como consecuencia de las múltiples barbaridades que le estamos infligiendo. ¿A qué, sino, debemos achacar las preocupantes sequías e «intemperantes»  calores?

La respuesta del planeta a nuestras constantes violaciones

En noches insomnes, cada vez más frecuentes a causa del calor,  me parece oír a alguien diciéndome al oído: «O me sacáis del atolladero en que me habéis metido o la diñamos todos». Con gesto de ansiedad, abro los ojos y miro a mi alrededor, pero no puedo vincular lo escuchado con ningún ser humano.

«¿Será la voz de nuestro planeta colándose por los resquicios de nuestra conciencia?», me pregunto.

Cambio climático y capitalismo

Un elevado porcentaje poblacional solo cree en el sistema capitalista —ese que es sinónimo de crecimiento infinito— y es incapaz de constatar que cambio climático y capitalismo irán juntos hasta el final.

Ciertamente, hay corrientes que defienden opciones suavizadas del capitalismo —la «economía circular», por ejemplo— u opuestas (el «decrecimiento»). No obstante, ni la una ni el otro pueden substituir con un mínimo de éxito al capitalismo si no es mediante su destrucción definitiva.

El terrorismo de nuestra especie sobre el planeta

Les seré sincera: a pesar de los muchos años que llevo en temas de medio ambiente, jamás sospeché que la cadena de desastres climáticos se desencadenase a la velocidad a la que lo está haciendo y tan pronto.

Si es cierto lo que dicen los científicos especializados en climatología y no tengo por qué dudarlo, la humanidad ha cometido un crimen de magnitud «terrorista» al envenenar el planeta que le ha dado la vida.

¿Son los poderes fácticos y nuestros gobernantes el «brazo ejecutor terrorista» del cambio climático?

Indudablemente, el «atentado terrorista» que se está cometiendo contra la Tierra está teniendo lugar ante la grotesca inercia de nuestros políticos y de un elevado porcentaje de público… Me parece, francamente, terrible.

Recordaré aquí que el cambio climático ya se anunció en el Protocolo de Kioto (1997) y que no sirvió absolutamente para nada. De hecho, no solo no se invirtió la curva de emisión de gases de efecto invernadero sino que ni siquiera se estabilizó.

Ni una sola cumbre, conferencia, promesa o compromiso ha impedido que las temperaturas continuasen subiendo de manera aterradora, con el consiguiente empeoramiento de las condiciones que —ahora sí— ya está experimentando nuestra piel. Sobre todo, la de los más necesitados.

¿Deberíamos empezar ya a entonar el «mea culpa»?

Tampoco nosotros somos inocentes.

Uno de nuestros errores consistió en confiar durante demasiado tiempo —todavía lo hacen muchos— en unos gobernantes que solo han defendido los intereses de los «terroristas climáticos» de primer orden, esos agentes del capitalismo cuyo dios es el crecimiento infinito y la productividad.

No caímos en la cuenta de que los políticos «globales» son mercenarios de esos milmillonarios que actúan por encima de la ley y que escapan al control impositivo. Que gastan millones para aprender a guardar billones exentos de impuestos. Un solo billón ya frenaría el cambio climático de manera eficaz, además de favorecer una mayor justicia social y económica que, de verdad, trabajase por el bien común.

Quizás algunos de ustedes se pregunten cómo pueden disfrutar tan pocos con tanta riqueza, puesto que ni tiempo tendrán para gastárselo todo en una sola vida. La respuesta es sencilla: vivir de sus inmensas rentas y traspasar sus patrimonios a sus descendientes. La consecuencia más destructora es que crean así auténticas «dinastías acumuladoras de fortunas» que le quitan el pan al resto de la humanidad.

Mientras tanto, el capitalismo, ese cáncer con metástasis devastadora, encuentra en nuestra carne consumista —una gran insensatez totalmente innecesaria por nuestra parte— el mayor acicate para sobrevivir.

Hay, pues, una «barrera» que parece infranqueable entre los milmillonarios (ellos) y sus mercenarios —gestores legales y económicos y dirigentes políticos— y nosotros, el resto de la especie. Ese «nosotros» es para «ellos» una masa informe que ha transmutado de productor a consumidor mediante la ignorancia y la manipulación.

Sería interesante que reflexionásemos acerca de nuestra «transfiguración» y de la instrumentación que «ellos» han elaborado para que se produjese.

De cualquier modo, tanto su actitud como la nuestra se ha convertido en una «actividad terrorista» contra la Tierra de extrema gravedad que no solo nos atañe a nosotros, sino también a nuestros descendientes y restantes especies vivas del planeta.

Deberíamos reflexionar

¿Por qué nos hemos dejado arrastrar por la ignorancia, la  manipulación y el consumismo?

¿Por qué nos hemos convertido en autómatas incautos y permisivos?

¿Por qué nos hemos puesto en peligro nosotros mismos y a nuestros descendientes?

Son reflexiones que deberíamos inaugurar como ciudadanos. Y continuar con más…

También «ellos» deberían hacerlo.

Pepa Úbeda Iranzo

 

 

 

 

 

 

  1. Rosa Kochubey Says:

    Gracias por el articulo. Es como un cubo de agua fría que nos hace despertar. Hojala qué nos despertemos a tiempo. Y todavía los fenómenos de cambio climático fueron reversibles, ya que este verano con estos incendios ya fue horrible.

  2. M.Cristina Oriola Says:

    Qué farem Pepa? C’uan mes major sóc, tal fàcil sería la vida si tots fórem mes coerxs
    Co d’ús la caló

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