La mala suerte persigue a Ayuso

Isabel Díaz Ayuso. / Luis Grañena
La presidenta reaccionó con acusaciones desquiciadas contra el Gobierno tras conocerse que su exmarido, al igual que su novio actual, su novio anterior, su hermano y su padre han pillado cacho de la partida presupuestaria
Lo de Isabel Díaz Ayuso ya no es mala suerte, es otro nivel. Hablamos de un infortunio de dimensiones cósmicas, algo nunca visto. Pobre. Esta semana hemos conocido que su primer marido, Rafael Hernández Torre Durban, también se ha visto salpicado por asuntos turbios tras cobrar dinero público de la Comunidad de Madrid que ella preside. ¿Qué probabilidad había de que el drama se repitiese una vez más? Imagine que usted, al igual que le sucede a la presidenta madrileña, es una persona íntegra que, de repente, descubre que su hermano cobró unas mordidas millonarias del presupuesto que usted gestiona. Tengo dos hermanas y nunca me ha pasado. La cosa no queda ahí. Imagine ahora que, después de ese mal rato inesperado, el nombre de su padre también aparece asociado a 400.000 euros por un aval que sale de la Comunidad de Madrid y que nunca fue devuelto. Jamás le pasó a mi padre y empiezo a considerarme afortunado, viendo el drama que recorre otras casas. La película continúa. Ayuso, mujer de orden y de ley, española de bien golpeada ya en dos ocasiones por la mala suerte, descubre que su actual pareja, de genes diferentes a los de su padre o su hermano, también tiene chanchullos legales que apuntan de nuevo al mismo sitio. Estoy bastante seguro de que mi pareja no ha cobrado cientos de miles de euros en comisiones, y estoy prácticamente convencido de que, si hubiese fabricado facturas falsas algo me habría comentado cuando nos sentamos por la noche a ver una serie en el sofá. Si no me ha dicho es que no ha pasado, así que definitivamente soy un suertudo.
La maldición persigue a la intachable presidenta madrileña como antes persiguió a su antecesora al frente de ese cementerio indio llamado PP de Madrid. Como Esparanza Aguirre, Ayuso ha acabado rodeada de mierda sin poder hacer nada para evitarlo, básicamente porque no se entera, nadie le dice nada a la pobrecilla. En la peli Destino Final un grupo de estudiantes baja del avión antes del despegue en el que la aeronave explotará, pero la muerte a la que lograron esquivar los perseguirá uno a uno. A Ayuso le pasa un poco lo mismo si cambiamos la muerte por millones de euros en dinero público repartidos en su entorno. Ella intenta escapar cada día pero no hay forma. Cuando no es un chiringuito es otro, así que la capitana neoliberal está ya harta, aturdida. Si no es su actual pareja cobrando mordidas millonarias es su exmarido cobrando subvenciones de 100.000 euros o su anterior novio, aquel peluquero reconvertido a jefe de operaciones de una consultora que fue beneficiaria de un contrato de 500.000 euros de la Comunidad de Madrid que ella presidía. Los chavales ya no creen en el mérito y el esfuerzo, dijo por aquella época y un montón de mileuristas asintieron y la votaron.
Tras conocerse que su exmarido, al igual que su novio actual y su novio anterior también, pilló cacho de la partida presupuestaria de la presidenta, Ayuso se lanzó enfurecida a denunciar ante los medios el posible amaño de las próximas elecciones generales que se celebren en España. Si es que se celebran, ya que, de la mano de una ETA más viva que nunca, Sánchez podría estar planteándose la supresión de la democracia. Típico de dictadores. Como en ocasiones anteriores, la denuncia coincidió con nuevas informaciones que relacionan a su entorno con mordidas, contratos o subvenciones. Como en ocasiones anteriores, Ayuso no aportó pruebas de sus gravísimas denuncias, pero sí desesperación. Hay quien dice que Ayuso es una dirigente desquiciada. Cómo no estarlo cuando lo que más odia, el dinero público, no deja de perseguirla enriqueciendo a los suyos.
Gerardo Tecé
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