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Los Rothschild y el «Hogar Nacional Njudio»

El sionismo que se ha impuesto en Israel es el mesiánico y es tan radical que me recuerda a un «tumor» expandiéndose radialmente y aniquilando todas las células «sanas». No obstante, ni ha sacado ni sacará ningún provecho definitivo de su creciente agresividad y, si no cambia de talante y aborda un proceso de paz más efectivo y benevolente, el Estado de Israel podría durar menos de lo que se supone.

Cuándo y por qué empezó la confrontación entre israelitas y palestinos

Desde luego, no en 1948 como cree tanta gente, sino en 1917, año en que el Gobierno británico se comprometió en la Declaración Balfour a facilitar el establecimiento de un «hogar nacional» para los judíos residentes en Palestina o que quisiesen asentarse allí.

Es conveniente recordar que no es la primera vez que el Gobierno británico establece una estructura política en alguna de sus colonias o excolonias que ha terminado por provocar un grave conflicto. En ocasiones, aún por resolver o a punto de estallar nuevamente.

En el caso que nos ocupa, Palestina era un territorio perteneciente al Imperio Otomano, en plena crisis en 1917, como consecuencia, en parte, de su implicación en la Primera Guerra Mundial en el bando de los perdedores. Palestinos eran fundamentalmente los súbditos del Imperio Otomano, aunque también vivían allí algunas minorías, como los judíos y otras comunidades.

Ante la muy previsible caída del Imperio Otomano, el objetivo que empezó a considerarse consistió en convertir Palestina en un Estado independiente gestionado por sus habitantes: los palestinos. Con todo, el proyecto no se resolvió así, porque, cuando los Estados occidentales que habían ganado la guerra empezaron a repartirse los despojos del Imperio turco, la Liga de las Naciones recién creada le entregó al Reino Unido un Mandato obligándolo a proteger los derechos civiles y religiosos de todos los habitantes de Palestina, fuese cual fuese su raza y religión. Sin embargo, de 1918 a 1948, que es el tiempo que duró dicho Mandato, el Gobierno británico fue incapaz de conciliar el «hogar nacional judío» con el autogobierno para quienes desde siempre habían habitado Palestina. Personas que no tenían por qué ceder su territorio a un proyecto sionista que había asumido el Estado británico sin haberle preguntado a la población palestina que habitaba su propia tierra qué le parecía el proyecto.

La responsabilidad de la familia Rothschild en el conflicto En realidad, la Declaración Balfour fue una carta escrita el 2 de noviembre de 1917 y enviada por el ministro británico Arthur Balfour al barón Walter Rothschild, líder sionista británico, expresando su apoyo al ya citado «hogar nacional judío» en Palestina. Dicha carta selló la alianza entre el gobierno británico y el sionismo ideado por los Rothschild y marcó el inicio del conflicto palestino-israelí.

Puntos clave de la relación Rothschild-Balfour fueron:

  1. Walter Rothschild fue elegido representante de la comunidad judía para recibir esta promesa formal.
  2. La familia Rothschild, sobre todo miembros como Edmond de Rothschild, ya había estado financiando la colonización y compra de tierras en Palestina desde finales del siglo XIX.
  3. La Declaración Balfour buscaba el apoyo de las comunidades judías influyentes en Estados Unidos y Rusia para la causa británica en la Primera Guerra Mundial.
  4. El acuerdo oficializó el respaldo británico al sionismo influyendo directamente en la futura creación del Estado de Israel.

Aunque la carta fue inicialmente una misiva privada, se convirtió en un documento fundacional que ha transformado la política de Oriente Próximo hasta nuestros días.

¿Por qué fue tan decisiva la influencia de los Rothschild? La familia Rothschild es, quizás, la más poderosa del mundo por su inmenso caudal económico.

La rama británica, fundada por Nathan Mayer Rothschild en 1798, fue fundamental en el siglo XIX como financista del ejército británico durante las guerras napoleónicas. Acumularon una inmensa fortuna y un gran poder financiero, consolidándose como los banqueros clave de la monarquía y los sucesivos gobiernos del Reino Unido.

Los Rothschild y la Corona británica

Nathan Mayer Rothschild estableció la firma N.M. Rothschild & Sons en Londres en 1810, convirtiéndose rápidamente en el mayor banquero del Reino Unido.

La familia Rothschild fue fundamental en el triunfo británico en su guerra contra Napoleón.

Durante el siglo XIX, los Rothschild poseyeron la mayor fortuna privada del mundo, otorgándoles un enorme poder e influencia en la sociedad y la política británicas en particular y occidentales en general.

Su poder financiero a nivel mundial sigue siendo enorme; de hecho, su impacto en la banca de inversión británica ha perdurado a lo largo del tiempo y su control de casi todos los fondos de inversión mundiales es ampliamente conocido.

En resumen, la rama británica de los Rothschild fue esencial en el apoyo a las finanzas públicas de la Corona británica, estableciéndose como uno de los pilares económicos del país durante el siglo XIX.

El Mandato británico en Palestina

Todos los intentos británicos por crear el Estado de Israel terminaron en fracaso porque nunca supo proponer una solución aceptable para ambos bandos. En la mayoría de los casos, las soluciones propuestas no eran asumibles para ninguno de ellos, ni en conjunto ni por separado.

El último intento lo realizó en 1930, cuando declaró que ya había creado un «hogar nacional» para el pueblo judío, pues ya había instalados allí 450.ooo judíos y se habían adquirido muchas tierras.

Su imposición final fue convertir Palestina en un Estado independiente a los diez años y que los primeros cinco años los judíos no pudiesen expandirse. Con tal prescripción solo consiguió ganarse la enemistad de ambos bandos.

La siguiente cuestión que planteó fue decidir si Palestina seguiría siendo un Estado que albergaría a la población nativa y a la inmigración judía o se dividiría en dos Estados.

Decisión de la ONU tras la Segunda Guerra Mundial El organismo, creado tras el terrible conflicto bélico que asoló Europa, asumió la segunda solución, muy favorable a los judíos: el Estado judío ocuparía algo más del 56% de la tierra, a pesar de que la población árabe palestina casi duplicaba a la judía y el territorio había sido originariamente suyo.

El movimiento sionista aceptó dicha solución porque había trabajado con el Comité Especial de la ONU para elaborar el plan.

Sin embargo, el auténtico objetivo de los sionistas era ocupar toda la Palestina histórica, si bien había que empezar aceptando la existencia del Estado sionista tal como se había planteado, lo que, con el tiempo, les daría legitimidad para ir apoderándose de todo el territorio palestino.

Partición de Palestina y primeras consecuencias

La partición se adoptó en la Asamblea General de la ONU el 29 de noviembre de 1947, con 33 votos a favor y 13 en contra. Gran Bretaña se abstuvo. La población palestina y los Estados árabes vecinos la rechazaron, lo cual dio una excusa a los líderes sionistas para preparar una guerra cuyo objetivo era apoderarse de toda la Palestina histórica.

En febrero de 1948, el ejército sionista empezó la limpieza étnica de Palestina invadiendo aldeas indefensas y expulsando a todas las personas que allí vivían.

Cuando terminó el Mandato británico el 15 de mayo de 1948, Israel decidió convertirlo en el Día de la Independencia. Por su parte, Palestina lo instituyó como el doloroso aniversario de la Nakba. En ese momento, un cuarto de millón de palestinos ya era refugiado.

El papel de la comunidad internacional

Sabía lo que estaba ocurriendo, lo que planteó dudas acerca de la oportunidad de partir en dos Palestina.

El 19 de marzo de 1948, el delegado estadounidense en el Consejo de Seguridad de La ONU pidió la suspensión del plan y que se estableciese en Palestina temporalmente una administración internacional hasta que se encontrase una solución más sostenible.

El lobby prosionista estadounidense entró en pánico y presionó al presidente Truman, que modificó la decisión y apoyó la partición y un Estado judío. EEUU fue el primer país en reconocer al Estado de Israel la noche del 14 de mayo de 1948 y, al día siguiente, estalló la Guerra Árabe-Israelí, un intento de los palestinos para detener la conquista completa de la Palestina histórica.

Fue en vano: en julio de 1949, Israel había asumido el control de un 78% del territorio del antiguo Mandato, Cisjordania y Jerusalén quedaban bajo control jordano y la Franja de Gaza era ocupada por Egipto. 750.000 palestinos árabes sufrieron una limpieza étnica: la mitad de la población antes de la guerra.

Después de los Acuerdos del Armisticio de 1949, la ONU adoptó la responsabilidad de ser la principal negociadora de la paz entre Israel y la población palestina hasta 1952, pero el Grupo de Conciliación fue incapaz de conseguir nada porque Israel no hizo ninguna concesión.

Pepa Úbeda Iranzo

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