Corazón blando
Fué por los años cincuenta cuando mi añorado amigo de juventud, Tury Azpitarte, me enseñó eso de que no hay verdugo más cruel que el verdugo de corazón blando que, en vez de matarte de un hachazo, te mata de cuatro. Y me viene esto a la memoria al contemplar la situación de los indefensos […]




