Clama la poesía

Sol y mar se ocultan
nubla su noble aliento la sangre derramada.
Oscurece la vida.
Entre bombas y misiles
se torna óxido el perfume de las almas.
El ser humano se diluye
¿qué es?
sagrada carne sometida.
No despierta la luz para renovar la vida
sino para huir sin encontrar el sentido.
Mientras las naciones disfrazan su indiferencia
Llaman a detenerse
sin parar el flujo de armas que oficia el holocausto
poderes infames que en el fondo comprenden
y justifican
el fuego lacerante que anula el ser.
El sátrapa se sabe impune.
Su manto tejido con sangre, dolor e ignominia.
cubre ansias de poder, de dominio
de exultantes balances económicos.
Se sienten cobijados
pese a que los pueblos,
la inteligencia y las manos que generan la renta
claman con todas sus fuerzas
exigen, en su nobleza,
que pare el dolor
que paguen los verdugos
se destruyan las estructuras de poder
y la humanidad alcance su relieve
cada uno engarzado con los otros
en un sólido amor colectivo.
la vida triunfe sobre las ambiciones
que destruyen el ser de cada uno.
No basta clamar al cielo
sentir la tiniebla y proyectarla
explosión para sí misma,
consuelo intimo
llanto que se agota
no transciende.
La poesía alza la voz
se hace poderosa e incisiva
y reclama como arma de futuro,
nos dijo Celaya,
derribar las causas
no cejar hasta al fondo.
Andrés Pinar Godoy



