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Colectivos de todo el espectro ideológico constituyen el Movimiento AntiAgenda en España

Desde hace no muchos años, los políticos españoles, y numerosas instituciones y organizaciones públicas y privadas, lucen un logotipo multicolor en la solapa. El de la Agenda 2030.

Su contenido ideológico se ha introducido lentamente, de manera muy especial desde el año 2015, en universidades e institutos.

Así es como nuestros jóvenes aprenden los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) sin que nadie los pueda cuestionar.

Sin embargo, pese a que no los hemos votado, y mucho menos participado en su elaboración, los 17 ODS de la Agenda 2030 pretenden marcar el camino de nuestro futuro.

¿ Qué es esta Agenda exactamente ?

La Agenda 2030 es la hoja de ruta, el plan establecido o camino a recorrer para implantar, lo que se ha venido a llamar por las élites, el Nuevo Orden Mundial.

Muchos mandatarios de países (diferentes en su organización política y estatal, así como de todos los continentes) y dirigentes de organismos e instituciones, mencionan a la Agenda 2030 en sus intervenciones públicas.

Ese »Nuevo Orden Mundial» y sus 17 ODS (no es casual el número 17, como tampoco lo fueron las 17 colonias americanas o las 17 comunidades autónomas en España, y lo explicaremos en otro artículo) están siendo vendidos a la sociedad como la única salvación del planeta, y de la humanidad como colectivo.

Cuando los estudias, descubres que son un sueño utópico, un mundo de Walt Disney, nunca mejor dicho, pero sin darnos pistas de cómo se van a conseguir.

Están expresados con palabras como »sostenible, inclusivo, resiliente», términos muy ambiguos cuyo significado depende mucho del contexto al que se quieran aplicar.

Cuadro comparativo.

Se trata de un »Nuevo Camino» que ya han decidido desde el Foro de Davos (Foro Económico Mundial compuesto por las élites del planeta) sin contar con los pueblos del mundo.

Ese camino se resume en el destino que tienen preparado para miles de millones de personas del planeta y que publican en su web en estos términos:

«En 2030 no tendrás nada y serás feliz».

Y ahí comienza el problema, pues se ha evidenciado, en los 7 años que lleva en vigor, que no se avanza prácticamente en ningún objetivo, pero se han enriquecido de manera exponencial las grandes corporaciones y las élites usureras (multinacionales, banca, fondos de inversión) que tienen gobiernos y los principales medios de comunicación.

La Agenda es apoyada por sindicatos, patronal, derecha e izquierda política… ¿ No es extraño ?

La Agenda 2030 está compuesta, en realidad, por unos objetivos muy distintos y que no se han desvelado abiertamente a la población.

Detrás de ellos se esconde un propósito muy concreto:

Control total de todo.

– Control social a través de la hiperdigitalización, de la Inteligencia Artificial, de dispositivos de reconocimiento facial y de drones (unidades aéreas de vigilancia).

– Control de todo tipo de producción, en especial la alimentaria, tanto en cantidad del producto como en calidad o especie alimenticia, y ello a través de monopolios corporativos.

– Control económico y fiscal a través de la moneda digital.

– Control de los recursos naturales a través de las llamadas ecotasas o bonificaciones verdes.

Para llevar a cabo toda esta hoja de ruta necesitan una revolución tecnológica sin precedentes en la Historia, y que marcaría a la humanidad mucho más que las anteriores revoluciones industriales.

Esta Revolución esconde un paso mucho más allá. El eje central de la Agenda 2030 es la Cuarta Revolución Industrial:

La simbiosis entre el hombre y la máquina, y su transformación biológica y genómica.

Es llevar al ser humano al estadío del transhumanismo (hacer al hombre »a imagen y semejanza del hombre») y llevar a los Estados al totalitarismo, obedientes a órganos globales (hacer al hombre »a imagen y semejanza de Dios»).

Logotipo Agenda 2030.

Es lo que algunos analistas han venido a llamar:

La Nueva Torre de Babel.

Con el fin de frenar esta locura se ha creado el Movimiento AntiAgenda. El objetivo es informar y alertar a los ciudadanos,  y, al mismo tiempo, ofrecer alternativas reales para mejorar nuestro planeta en el ámbito local; alternativas efectivas, organizadas y llevadas a cabo con la participación de cada uno de los pueblos, no impuestas por grupos de poder supranacionales.

Proyectos para fomentar el comercio local, la agricultura y ganadería ecológicas, el intercambio cultural, la educación y salud integrales, las monedas o formas de pago alternativas, producción artesanal, servicios de calidad, ciencia y tecnología honestas…

Como conclusión, desde el Movimiento AntiAgenda (MOVA) sólo podemos decir:

¡¡¡ Únete !!!

Daniel Ponce Alegre
Publicado en Diario16

  1. CarmenBel⁸ Says:

    Me in al movimiento.solo el compromiso personal y colectivo domestico, y respetando la evolucion purde c ambist el rimbo. Adelante

  2. Yann Javier Says:

    Hola. Más que frío me deja preocupado este artículo. Tanto por si es cierto algo de lo que dice como por si no lo es. Mi experiencia o más bien mi visión basada en la experiencia, es que los ODS son una buena hoja de ruta, aunque sea didáctica (y bastante utópica es cierto), de cara a una sociedad futura más sostenible. Otra cosa es que no caminemos hacia la sostenibilidad en la práctica, pero el secular paradigma de caminar hacia la seguridad, la comodidad y la competitividad desde luego no lo va a cambiar un instrumento estratégico de la ONU en una o dos décadas. Mi experiencia como educador ambiental tanto en el Museo de Acción por el Medio Ambiente de La Almeza como en Parcs Naturals, es que los ODS ofrecen buenas posibilidades de aplicar objetivos y desarrollar iniciativas tanto en lo público como en lo privado y en la vida cotidiana de cada cual. Que los ODS nos los impongan… de momento a este rincón del mundo donde me muevo no percibo imposición ninguna. Sí percibo un aire conspiranoide y un estilo desinformativo en el artículo y espero que así sea, pues si es cierto lo que sugiere es enormemente grave. Si pudiera aportar datos concretos, ya no digo estadísticos, ya no digo desde cientificismo positivista… aunque sean subjetivos, pero datos de algún tipo en los que se basan las afirmaciones del artículo, sería un buen comienzo para que los demás podamos analizarlos y tomarlos o no en serio. Desde luego que tras leerlo, como profesional de la educación ambiental y analista crítico en diferentes momentos tanto del Índice de Desarrollo Humano, los ODS y otros instrumentos estadísticos y estratégicos de la ONU, sugiero a quien lea este artículo que lo ponga en cuarentena, que no le de ningún crédito si no desarrollan en otros artículos, publicaciones, libros… información contrastada por académicos o profesionales fiables lo que pueda haber de verdad en esta especulación sobre la intención conspirativa de los ODS hacia un nuevo orden impuesto por élites malvadas que sugiere el artículo. No conozco aún a quien firma el artículo ni al nadie del movimiento antiagenda, pero para prestarle la más mínima atención hace falta información contrastada y no mera especulación, en caso contrario, si damos algún crédito a cualquier cosa, es cierto que la humanidad está perdida, nos sumergimos en un caos, y no el un caos positivo de renunciar a nuestras seguridades, nuestras comodidades y nuestra condena a competir duro por un trozo de tierra, un techo y un plato de lentejas, sino el caos de la confusión, la sospecha, la paranoia, el odio irracional y la falta de interés y amor por la Verdad, que es una y es la que es, no la que nos apetezca elucubrar caprichosa o temerosamente a cada rato.

  3. Enric Sanchis Says:

    Francamente, me sorprende que la Fundación Hugo Zárate acoja textos como este que, a mi entender, no tienen ninguna credibilidad, huelen a conspiranoia. Conozco gente que, por causas que se me escapan, opina en términos parecidos para intentar convencer a cualquiera que se ponga a su alcance de que no debe vacunarse contra la covid si no quiere caer en manos de no sé muy bien qué poderosísima organización mundial. Sólo en ese contexto he oído hablar yo de «transhumanismo». Sugiero pues a la Fundación, cuyo blog sigo desde hace años con interés, que se informe sobre este movimiento anti agenda y nos tenga al corriente de sus conclusiones.

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