«En territorio estadounidense se están dando desapariciones forzadas»

Olatz Cacho, portavoz de Amnistía Internacional España.Jaime Morato / Público
Entrevista a Olatz Cacho, portavoz de Amnistía Internacional
Un informe de la organización indaga en la deriva autoritaria de EEUU durante la segunda Administración Trump.
Desde la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025 la democracia estadounidense se ha visto poco a poco mermada. Es la conclusión a la que ha llegado la investigación Haciendo sonar las alarmas. Aumento de las prácticas autoritarias y erosión de los derechos humanos en Estados Unidos elaborada por Amnistía Internacional, publicada a finales de enero. El texto recopila y analiza los eventos que evidencian el retroceso de los derechos humanos y civiles en EEUU.
La organización clasifica estos acontecimientos en 12 temáticas, que sirven de alarma del avance del autoritarismo. De todo ello habla Olatz Cacho, portavoz de Amnistía Internacional España, gran conocedora de la situación en EEUU.
P. ¿Podría explicar en qué consiste el informe?
R. Este informe es bastante pionero para Amnistía Internacional, porque en vez de analizar en profundidad una violación de los derechos humanos, lo que hemos hecho es analizar todas las parcelas del sistema estadounidense y ver de qué manera [Donald Trump] está debilitando las instituciones. Hemos analizado cómo afecta esta tendencia al deterioro de los derechos humanos tanto para las personas de EEUU como para las de fuera, y cómo se está utilizando una narrativa oficial para debilitar la normativa internacional. EEUU, que fue uno de los principales impulsores del sistema de las Naciones Unidas, es ahora el país que más lo está erosionando. Este informe busca llamar la atención y organizarnos para hacerle frente.
P. O sea, es una especie de manual para combatir el autoritarismo ¿no?
R. Sí. Solo ha pasado un año de la administración Donald Trump y se ha hecho larguísimo. El informe recupera temas que ya casi se habían olvidado, como cuando quiso llamar al Golfo de México «Golfo de América». Se enfadó tanto porque la agencia Associated Press no utilizó ese nombre que restringió las acreditaciones de sus periodistas para entrar en el Despacho Oval. Es un ataque fundamental a la libertad de expresión que muestra un patrón que ha ido implementando en muchas otras áreas, como la protesta, derecho al debido proceso judicial, etc. Es definitivamente una agenda autoritaria.
P. Es interesante empezar por la libertad de prensa, porque es la primera de las 12 alarmas que advierten de esta crecida del autoritarismo. Pero hay otras como los ataques a jueces, vigilancia masiva o militarización de la seguridad interna. ¿Podría resumirnos las más llamativas?
R. La libertad de prensa es básica para una democracia. Trump, con sus declaraciones, denigra al periodista si la pregunta no le gusta. Y si es una mujer hace comentarios machistas y si es latino, racistas. Desde eso, hasta intentar controlar la agencia que media entre los medios y que ya no depende del Congreso sino directamente de él o incluso lanza investigaciones a medios o periodistas que critican a la administración. Paso a paso mina o intenta controlar la agenda informativa. Un ejemplo actual es el del Washington Post, donde van a despedir a 300 personas mientras su dueño, que es el mismo que el de Amazon [Jeff Bezos], financia con 40 millones dólares un documental sobre Melania Trump y tiene otros 35 millones para la promoción.
Luego está el ataque al sistema judicial, que es el que más cara le está plantando en este momento a Donald Trump. Todo esto se inició con la ofensiva contra bufetes de abogados que estaban litigando en causas contra Trump o que le eran incómodas y lanzar investigaciones sobre altos funcionarios, como la fiscal de Nueva York, Letitia James, que inició una causa judicial contra sus empresas y no lo ha olvidado. Ya va ganando varios recursos judiciales pero el departamento judicial sigue apelando. Y el exdirector del FBI por la investigación de la injerencia rusa en las primeras elecciones en las que ganó Trump. Esto es una cosa que en EEUU se sabe que fue así, pese a que no sabe en cuánto influyó que las ganara. Y luego está el ataque a los jueces.
Hay una cosa muy curiosa que se explica en el informe que es el swatting contra jueces que le resultan incómodos o sentencian contra él. Es una especie de broma en la que se hacen llamadas falsas a emergencias para que los SWAT irrumpan en sus casas y, si tienen niños, los asusten. El uso de esta «broma» se ha multiplicado por dos contra jueces que casualmente han sentenciado en contra de la Administración Trump o contra su agenda política.
También está el caso de Maryland, donde 16 jueces que ordenaron que las personas que estaban detenidas por el servicio migratorio (ICE) tuvieran que estar al menos 48 horas detenidas [antes de deportarlas]. Esto era un intento de protegerlas para que durante ese tiempo se organizara su defensa que evitara su deportación inmediata. También ha intentado ir contra estos jueces. El mensaje es que la gente se lo piense dos veces el riesgo que supone criticar a Trump públicamente. Esto también le ha pasado a los funcionarios de la Agencia de Cooperación para el Desarrollo que han escrito artículos diciendo que la retirada de fondos causaría muertes, algo que nosotros en Amnistía hemos documentado.
Y después está toda esta narrativa oficial de usar a los migrantes como chivos expiatorios y la causa de prácticamente todos los males del ciudadano medio estadounidense. Todo esto busca la expulsión de un millón de personas al año por motivos migratorios.
Emilia G. Morales
Publicado en Público



