Exigencia sí, psicosis no

Los Bombers de la Generalitat trabajan en el lugar del accidente de un tren de Rodalies en GelidaAlberto Estévez / EFE
Segundo accidente mortal en 48 horas con el tren como protagonista. La caída de un muro de contención, a causa de la lluvia, sobre la línea de Rodalies en Gelida dejó anoche un muerto y varios heridos. Aún no recuperados del impacto de la tragedia de Adamuz, este nuevo suceso alarma a la opinión pública. Y más cuando Adif decidió ayer limitar a 160 km/h la velocidad en un gran tramo de la línea férrea entre Madrid y Barcelona ante las advertencias de algunos maquinistas sobre vibraciones desmesuradas en algunas zonas.
Por ello es bueno poner las cosas en su contexto. El anuncio de Adif, a las 48 horas del accidente ferroviario de Adamuz, despierta un lógico temor entre los miles de usuarios del AVE. ¿Estarán las vías averiadas? ¿Puede haber otro siniestro como el del domingo?
Lo cierto es que el siniestro de Adamuz fue tan dramático por la fatalidad. Ya se ha dicho, pero no está de más recalcarlo. Si el descarrilamiento de tres vagones del Iryo no se hubiera producido en el instante en que venía de frente el Alvia, hoy estaríamos hablando de un accidente con algunos heridos y no de una tragedia tan grande.
La catástrofe ha puesto el foco en el mantenimiento de la infraestructura, ya que la principal hipótesis pasa por una rotura en la vía. Y adquieren más protagonismo las advertencias del sindicato de maquinistas, Semaf, que desde el verano se había quejado del mal estado de algunas vías. En estos casos, Adif debe enviar a técnicos a revisar el trazado y se recomienda que en las zonas afectadas se limite la velocidad. Es lo que sucedió ayer en algunas áreas de Catalunya, donde, ante la inclemencia del temporal, se pidió a los maquinistas que redujeran la velocidad. Y aun así ocurrió el accidente de Gelida y se produjo un descarrilamiento entre Maçanet y Tordera.
El impacto psicológico del accidente de Adamuz hizo que ayer aumentaran en gran número las incidencias denunciadas por los maquinistas. La respuesta de Adif ha sido multiplicar las visitas y, así, anoche se organizaron equipos para revisar bien la línea del AVE Madrid-Barcelona para garantizar la seguridad. La prevención es necesaria y también la exigencia para que haya un servicio bueno y seguro. Lo que hay que evitar es la psicosis de que la red de alta velocidad y la vía férrea en general son un peligro.



