BLOG | Artículos de Opinión

Las tendencias que atravesarán 2026

El Consejo Editorial de Ethic aborda los retos a los que nos enfrentamos en 2026: el papel de Europa, la carencia de liderazgos transformadores, la inmigración o los fenómenos naturales cada vez más adversos que azotan el planeta, entre otros.

La tecnología está determinando la geopolítica. Estados Unidos y China se enfrentan por la hegemonía tecnológica mientras alteran las normas internacionales imperantes desde el final de la Segunda Guerra Mundial. De forma paralela, un conjunto de fuerzas heterogéneas repartidas por el mundo hace crecer la ola populista y empuja a las democracias liberales a una grave crisis, poniendo en jaque el estado de bienestar. Hablamos con el Consejo Editorial de Ethic sobre las tendencias que atravesarán 2026, como la necesidad de defender los principios y valores fundacionales de las democracias del siglo XXI, el papel de Europa, la carencia de liderazgos transformadores, el reto de la inmigración o los fenómenos naturales cada vez más adversos que azotan el planeta.

«La inmigración es una de las armas arrojadizas que alimentan la polarización»

Adela Cortina – Filósofa y catedrática de Ética

La migración, un fenómeno tan antiguo como la humanidad, se convierte en un desafío moral y político cuando es «forzosa». Acabar con la migración forzosa es una exigencia de justicia. Mientras no seamos capaces de ponerle fin, hay que convertirla en un juego de suma positiva que beneficiaría tanto a los inmigrantes como a las sociedades receptoras. Para ello, es imprescindible un diálogo sereno y razonado, imposible de alcanzar en un entorno de crispación, donde el abordaje de la inmigración es una de las armas arrojadizas que alimentan la polarización entre los partidos para atraer votantes.

El diálogo debería empezar recordando que el problema no se identifica con el reparto de inmigrantes, sino que es un proceso que empieza antes. Habría que minimizar los factores que llevan a las personas a desplazarse, creando condiciones políticas, económicas y sociales para que puedan vivir de manera pacífica, productiva y sostenible en su propio país. La alternativa factible sería la cooperación local y mundial dirigida a construir una sociedad cosmopolita en la que todas las personas sean ciudadanas de pleno derecho.

«Solo si interrumpimos la rapidez podremos empezar a estar seguros de lo que hacemos»

Victoria Camps – Filósofa y consejera permanente del Consejo de Estado

El cansancio y la hiperactividad son rasgos de nuestro tiempo. Quizá por eso, porque tanta presión y tanta oferta son extenuantes, tuvo tanto éxito el libro de Carl Honoré, Elogio de la lentitud. Mucha gente quisiera vivir más despacio y lo busca por medios dudosamente eficaces, a través de talleres y cursos que enseñan a meditar o a guardar silencio. En La lentitud, Milan Kundera decía que solo si nos tomamos tiempo para pensar interrumpiremos la rapidez y podremos empezar a estar seguros de lo que hacemos.

Los jubilados aprendemos que disponer de tiempo para hacer lo que uno quiera y a la velocidad que le apetezca es una riqueza, siempre que contemos con recursos para llenar ese tiempo con cosas apetecibles, que exijan tranquilidad y paz. Esos recursos se van obteniendo a lo largo de una vida que entienda que es posible entretenerse sin consumir. Lo que los griegos llamaron la «vida contemplativa» es una opción que compensa los excesos de productividad y un analgésico para el cansancio que provocan las prisas.

«La sostenibilidad está en el centro de la esencia europea»

Alberto Andreu – Economista y director del Máster de Sostenibilidad de la Universidad de Navarra

Europa se encuentra en una encrucijada. Por una parte, se enfrenta a la desestabilización de Rusia y, por otra, está atrapada en medio de una batalla comercial entre Estados Unidos y China. Además, sufre tensiones internas instigadas por los partidos de extrema derecha, más partidarios del nacionalismo patrio que de la cesión de soberanía que representa el espíritu de la Unión Europea.

Para convertirnos en un actor de peso, se podrían establecer tres líneas de avance. La primera, fortalecer nuestro mercado interior para poder competir con Estados Unidos y China. La segunda, dar respuesta a nuestras debilidades externas, que tienen que ver con nuestra capacidad de defensa ante la amenaza rusa (dependencia de Estados Unidos), con nuestras fuentes de energía (dependencia del gas y petróleo rusos) y con nuestra capacidad tecnológica, de digitalización y de IA (ausencia de compañías europeas relevantes en este campo). La tercera, conseguir todo eso sin poner en riesgo la identidad y los valores fundacionales de Europa. Y podemos, porque la sostenibilidad —social y ambiental— está en el centro de la esencia europea.

«Las democracias liberales sobreviven cuando son capaces de regenerarse»

Elena Herrero-Beaumont – Directora de Ethosfera

Las democracias liberales sobreviven cuando son capaces de regenerarse; cuando su ciudadanía piensa críticamente, sus instituciones rinden cuentas y su espacio informativo resiste la manipulación. Las nuevas medidas europeas —alfabetización mediática, Centro Europeo para la Resiliencia Democrática, plataformas participativas y apoyo estructural a la sociedad civil— apuntan a esos elementos. El nuevo Escudo Europeo para la Democracia de la Comisión Europea reconoce que la información veraz, las elecciones seguras, la sociedad civil fuerte y la educación cívica son infraestructuras críticas, no secundarias.

Europa está comenzando a invertir recursos materiales para garantizar el proyecto democrático. El Escudo Europeo para la Democracia avanza en esos frentes a través de nuevas redes de verificadores, protocolos contra la desinformación, guías para el uso de la inteligencia artificial en procesos electorales, medidas de seguridad para periodistas y representantes políticos y una estrategia para la sociedad civil, que refuerza el papel de las organizaciones cívicas que sostienen la vida democrática

«Debemos incorporar en nuestro voto las políticas ambientales»

Cristina Monge – Politóloga y asesora ejecutiva

No estamos aplicando las medidas necesarias para hacer frente a unos fenómenos naturales extremos, que van a ser cada vez más frecuentes y más virulentos. En primer lugar, porque es muy difícil que tanto la población como los gobiernos entiendan la urgencia de poner en marcha, sobre todo, medidas de adaptación —revisar protocolos y actuaciones de emergencia de protección civil, generar una cultura de respuesta ante las emergencias, plantear políticas que ayuden a generar un territorio más resiliente—. En segundo lugar, porque gran parte de esto tiene que ver con políticas de mitigación, que implican necesariamente reducir emisiones de gases de efecto invernadero.

La ciudadanía juega un papel clave, al menos, en tres cosas: pedir responsabilidades a quienes tienen el poder para tomarlas (gobiernos y grandes empresas), estar pendiente de las políticas que se van aplicando y conseguir entenderlas (con criterio de justicia social, porque se trata de cambiar el modelo energético), y votar (incorporar en nuestro voto las políticas ambientales).

«En la emigración ordenada hacia Europa está una de las claves de la sostenibilidad de nuestro modelo social»

Eduardo Madina – Director de Estrategia en Harmon

Europa es el continente más envejecido. Sus más de 45 años de media de edad contrastan con la juventud de otras zonas geográficas del mundo. Si a esa media poblacional le sumamos una baja natalidad, es evidente una problemática que cuestiona la propia sostenibilidad del modelo social. El gran debate que tiene por delante nuestro país —y nuestro espacio europeo— es cómo dar cabida en ese modelo social a condiciones que generen una mejora en los niveles de natalidad (recursos públicos o ampliación del estado de bienestar).

Paralelamente, Europa debe ganar el debate de la emigración. Primero, evitando que se conviertan en hegemónicos los modelos ideológicos de sociedades cerradas y, segundo, comprendiendo que en la emigración ordenada hacia Europa está una de las claves de la propia sostenibilidad de nuestro modelo social y, en consecuencia, de nuestro modelo democrático. Hay un horizonte posible de una Europa enriquecida culturalmente, llena de matices, identidades y formas diferentes de entender la vida que mantiene vivo un modelo social que ha demostrado ser sostenible durante la etapa de mayor prosperidad y desarrollo humano de la historia de nuestro continente.

«Se está favoreciendo la aparición de un sujeto débil, manipulable»

José Antonio Marina – Filósofo y pedagogo

Hay muchos fenómenos que en superficie parecen independientes, incluso inconexos, pero que en profundidad están unidos por lazos que forman un sistema oculto: el aumento de las depresiones, la aceptación de los autoritarismos, la credulidad rampante, la polarización, la influencia de las redes sociales. Por debajo de fenómenos tan diversos, detecto el «sistema del sujeto menguante». Se está favoreciendo la aparición de un sujeto débil, manipulable, falto de sentido crítico. La democracia debe basarse en ciudadanos responsables y críticos, pero los partidos políticos necesitan votantes crédulos y manipulables.

El elogio de la pasividad, la pereza, la debilidad, la adaptabilidad, el hedonismo suave, la indefinición es un amable llamamiento a abdicar de los grandes proyectos humanos: la libertad, la democracia, la autonomía, el pensamiento crítico, la justicia. Todos ellos necesitan sujetos activos y resueltos, pero el sujeto menguante es cada vez más vulnerable. Necesitamos ampliar los recursos del sujeto, aumentar su capacidad heurística, fortalecerlo.

«El riesgo no está en la tecnología, sino en la falta de preparación para integrarla»

Elena Pisonero – Presidenta y fundadora de Taldig

La Cuarta Revolución Industrial no es solo una cuestión tecnológica, sino estructural: de organización, formación y propósito. La digitalización, la inteligencia artificial o la automatización multiplican la eficiencia, pero también la complejidad. El riesgo no está en la tecnología, sino en la falta de preparación para integrarla con sentido. El reto consiste en gobernar el cambio con inteligencia colectiva. Adaptarse exige instituciones más flexibles, empresas que inviertan en formación continua y políticas que vinculen innovación con cohesión social.

Si no abordamos esta transformación desde una visión sistémica, grandes capas de la población quedarán fuera de los circuitos de conocimiento y empleo y, entonces, estaremos a remolque de los que programan el futuro. Esta revolución necesita liderazgo político, empresarial, social y educativo. Un liderazgo que oriente, no que imponga, que despierte la curiosidad y fomente la implicación de las personas en el uso de las herramientas que hemos creado. Porque solo si las integramos con propósito, esta revolución será verdaderamente un progreso compartido.

«No hay cultura de la cancelación, sino cancelación de la cultura»

Fernando Savater – Filósofo y escritor

Los recortes a la libertad de expresión son cada vez más acuciantes. Pero no se trata de una cultura de la cancelación, sino de la cancelación de la cultura. Es la eterna censura, tan antigua como las ideologías religiosas o políticas.

En Europa, es principalmente de izquierdas, porque el poder cultural (y, por tanto, el de censurar) es de izquierdas o, lo que es lo mismo, de las supersticiones izquierdistas (cambio climático, beatificación de los palestinos, violencia de género o de géneros, etc.). En el caso de Estados Unidos, por lo general, sigue los patrones conservadores más convencionales.

«Nos estamos jugando nuestro sistema democrático»

Jordi Sevilla – Economista y exministro de Administraciones Públicas

La Unión Europea ha renunciado a hacer lo que tiene que hacer para volver a ser una potencia. Hemos abandonado la estrategia de la cooperación que nos marcamos con la caída del muro de Berlín y la globalización, y que nos permitiría hacer frente a los dos grandes desafíos de la humanidad: el cambio climático y la inteligencia artificial. Nos hemos ido olvidando de que cada una de las transformaciones que hemos hecho ha ido generando damnificados, que se han hecho presentes poniéndose un chaleco amarillo, votando a Trump o a Meloni y cuestionando radicalmente el modelo vigente. Todo eso se desploma, en gran parte, como consecuencia de la crisis de 2008, que demuestra la inocencia de buena parte de los planteamientos anteriores y nos hace abandonar la cooperación en suma positiva por un juego de suma cero donde impera una lógica de fuerza.

La democracia está en riesgo. En el caso de España, por ejemplo, necesitamos que PP y PSOE —que suman el 70% de los diputados en el Parlamento— pacten ciertos asuntos. Hay que cambiar la perspectiva, porque nos estamos jugando nuestro sistema democrático.

«Vamos hacia un escenario con Estados Unidos generando mucha incertidumbre»

José Ignacio Torreblanca – Politólogo y director de ECFR Madrid

La reconfiguración —o desconfiguración— del orden internacional va a seguir, porque Trump está consiguiendo lo que quería: un mundo de naciones soberanas, proteccionistas y mercantilistas basado en acuerdos bilaterales, que supone una demolición del sistema global de comercio multilateral regido por normas.

Estamos en una situación de no guerra, no paz. No tenemos un enfrentamiento directo con Rusia —pero sí interpuesto vía Ucrania— y todos los ataques, sabotajes, corte de cables submarinos, desde luego, no suponen una situación de paz. No parece que vaya a mejorar, porque Putin no puede perder esta guerra (China le apoya para ganarla) ni Ucrania tampoco. Respecto a Gaza, veremos cómo se resuelve; si Trump se hace valer sobre Netanyahu y este no descarrila el acuerdo de paz. Vamos hacia un escenario con unos Estados Unidos que están todavía generando mucha incertidumbre. Además, China está rejuveneciendo, aunque tiene un problema interno: su falta de consumo. Su estrategia de supervivencia es desacoplarse y hacer su propio desarrollo tecnológico mientras sobreexporta al resto del mundo. Y eso genera mucha inestabilidad y tensiones internacionales.

Carmen Gómez-Cotta
Publicado en Ethic

¿Quieres dejarnos algún comentario?

Tu email no será publicado, únicamente tu nombre y comentario.