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Más periodismo no es mejor periodismo: la noticia que no me dejaron dar

Los primeros mensajes de Pablo Iglesias tras su baja por paternidad han causado ampollas entre los periodistas y medios del establishment. Algunos se han puesto al rojo vivo y han salido en tropel diciendo cosas como que Podemos y Vox piensan lo mismo o que hacen una campaña similar hacia los medios de comunicación. Se sienten ofendidos en su libertad de información. Pero nunca han cuestionado que la falta de libertad de información pueda deberse a las presiones de quienes les financian.

Iglesias ha situado del lado del poder establecido a los medios de comunicación que son financiados por los bancos, ya sea como accionistas, concediendo créditos o contratando publicidad. Esos bancos son los mismos que financian las campañas electorales de la mayoría de partidos políticos, son los mismos que desahucian a las familias de sus casas y les siguen reclamando la deuda o que financian la industria armamentística.

Por ahora, así funcionan las cosas. Pero Iglesias propone un cambio. Igual que está regulada la financiación de los partidos, se podría regular la financiación de los medios de comunicación o su accionariado. Antes del ultraliberalismo ocurría. Ahora, quizá, ni eso sería suficiente.

Iglesias dice que los dueños de un medio de comunicación tienen más poder que los diputados. Pero, como nos recuerda Pascual Serrano, “un canal de televisión tiene más capacidad para crear ideología que un partido político”, por lo que no parece descabellado regular la financiación de los medios para garantizar su libertad de información.

Según el Informe Anual de la Profesión Periodística de la Asociación de la Prensa de Madrid, el 80% de los periodistas aseguran que sufren presiones para cambiar sus informaciones como consecuencia de los intereses empresariales. En la misma encuesta se señala que el 94% de los periodistas consideran que algunos medios ceden a las presiones en su independencia con tal de conseguir publicidad. También que más de un 65% de los profesionales aseguran que los principales problemas son la falta de independencia política o económica de los medios, junto con el paro y la precariedad laboral, que impide la elaboración de información de calidad. Y eso que el informe está patrocinado por El Corte Inglés.

Como periodista que ha trabajado 15 años en televisión, sé que hay noticias que no podré contar en el medio que me contrata. Sé que no puedo hacer determinadas preguntas en determinadas ruedas de prensa. Y sé qué temas a mis jefes no les van a gustar que les proponga investigar. Aunque sea la defensa de los derechos humanos.

La excusa será que no dan audiencia. La realidad es que temen molestar a la mano que nos da de comer (si leen hasta el final, contaré el último caso que me ha ocurrido, mi última #NoNoticia). Mi libertad de información, la de la periodista precaria, esa que enlaza contratos temporales no muy bien pagados, será la que me permitan mis jefes, a los que pagan muy bien, ya sabemos quién. Y he trabajado televisiones públicas y privadas. Esto lo sabemos todas, en todas las redacciones, pero no se habla, ni se publica casi nada.

“La revolución no será televisada”, decía el 15M. Ahora se escucha más “televisión, manipulación”, y se escandalizan desde el plató sin querer entender el porqué. Pero lo que resulta escandaloso será seguir viendo en los platós de televisión a personajes de las cloacas del Estado. Y sí, me refiero a Eduardo Inda, como prueban las revelaciones de Público con el audio que demuestra que Villarejo le facilitó a sus “infiltrados” Inda y Urreiztieta una grabación ilegal al CNIpara ayudar a un presunto estafador a obstaculizar la justicia.

Asemejar lo que dicen Pablo Iglesias y Santiago Abascal sobre los medios de comunicación es ser muy cínico, o no haber entendido nada. Aunque saquen por la tele a quien dice que llueve y quien lo niega, no abren la ventana para enseñarnos si el agua cae del cielo. Mientras Iglesias denuncia que la banca manda y que se anteponen sus intereses políticos y económicos al derecho a la información y a los derechos de los periodistas precarizados; mientras propone más libertad de información, más democracia, regulando la financiación de los medios y los partidos políticos, aunque escueza a los jefes y al Ibex 35, Abascal copia la estrategia de Trump y llama a todos los medios “manipuladores”, censura a periodistas impidiendo que acudan a sus actos o que le hagan preguntas… y propone poder ir por la calle con pistola.

Ya sabemos lo que decía el maestro Kapuscinski sobre los cínicos. Puede que La Sexta lleve años cumpliendo con la función social que debería haber tenido la televisión pública. Puede que tenga algunos de los mejores programas informativos de televisión y que cuenten algunas noticias que antes no salían. Puede que sea más periodismo… pero no es mejor periodismo. No es suficiente para cumplir la función social del cuarto poder. Si entendemos el periodismo como el perro guardián de la democracia que vigila al poder legislativo, ejecutivo y judicial, debemos reconocer que no debe estar sometido al poder de la banca, igual que entendemos que los partidos políticos o los tribunales no pueden estar sometidos a los poderes financieros.

El 15M tomó las calles y plazas de este país al grito de “no somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. Muchos entendimos que la información no es una simple mercancía. Que no se mide por su cantidad. Que más periodismo no es mejor periodismo, solo más minutos en emisión, más audiencia, más trabajo, más beneficios para la cadena, pero el mismo sueldo para el trabajador. De la independencia de los periodistas —y de los medios de comunicación— depende la salud democrática. Si debes dinero a la banca, se lo debes al mayor poder establecido. Si cuentas que Vox y Podemos piensan lo mismo de los medios de comunicación, eres un cínico.

Izzy Canto no es mi verdadero nombre. Disculpen que me mantenga en el anonimato, pero mi libertad de expresión llega hasta donde digan los bancos y tengo una hipoteca. Este texto ha sido escrito por una periodista de televisión precaria que tiene la suerte de poder trabajar, enlazando contratos temporales durante 15 años a través de muchas productoras, en redacciones de programas informativos de RTVE, Mediaset y Atresmedia. Gracias a El Salto por darme la libertad que ofrece no tener financiación de bancos ni grandes empresas. Ánimo a la ciudadanía que desea estar mejor informada (mejor, pero no más), háganse socias de la prensa libre… como El Salto. 

BONUSTRACK

Si has llegado hasta aquí, confesaré un ejemplo de esas noticias que no salen en ‘las noticias’. Mi último caso de #NoNoticia. Esa cobertura a la que no me dejarán ir. Esa #NoNoticia de interés público que propones pero te dicen que busques otra cosa y, si insistes, te dicen que no dan audiencia, que no tiene imágenes potentes o cualquier otra excusa. Todo para no reconocer que da miedo molestar a la mano que nos da de comer. Si algún compañero llegara a leer esto, confío en su discreción. Ánimo a todos los periodistas de todas las redacciones a que denuncien sus #NoNoticias. Espero que alguien pueda ir a cubrir esto:

Del 29 al 31 de mayo, en IFEMA, tendrá lugar la primera feria internacional de armamento FEINDEF 2019. Las seis ediciones anteriores se llamó HOMSEC y fue organizada por el Grupo Atenea-Seguridad Nacional, ahora en situación de quiebra y suspensión de pagos. El colectivo DesarmaMadrid, del que seguramente muchos no habrán oído hablar, acudirá, como cada año, a protestar pese a las multas por la Ley Mordaza. Lleva tiempo denunciando que la junta directiva de esta sociedad opaca estaba compuesta de exmilitares de alta graduación, algunos de ellos vinculados a la intentona golpista del 23-F, si bien después absueltos, como su último presidente, José Luis Cortina Prieto, o el subdirector Joaquín Tamarit Navas.

Que la sociedad civil lleve años protestando para que el Ayuntamiento no colabore con la industria armamentística —ligada a empresarios en quiebra, a militares y a presuntos golpistas— no parece de interés informativo para los medios del establishment. Pero la realidad es que la industria armamentística es la que más dinero mueve en el mundo y, aunque endeuda a muchos países, genera ingentes beneficios para la banca.

Artículo publicado en El Salto

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