No a las guerras
En estos días que vivimos fuera de control, con una guerra en ciernes, que se pretendía corta y que no lo va a ser, con una inflación (y lo que pueda estar por venir) que vamos a pagar los de siempre y con la incertidumbre de un futuro que se vislumbra bastante oscuro, desde el COEESCV nos posicionamos con el el “No a la guerra” por coherencia con nuestra esencia y con nuestro compromiso, ya que nuestra voz es la de la justicia, la solidaridad y la dignidad de todos los pueblos y sus personas.
Como dijo Mahatma Ghandi «No hay camino para la paz, la paz es el camino”
Sí a cuidar a quienes cuidan
El pasado 11 de marzo, profesionales de la Educación Social se concentraron ante la Conselleria de Servicios Sociales para trasladar su preocupación por la situación laboral en los centros de atención a la infancia y adolescencia. Esta movilización evidencia las dificultades del sector, derivadas de contratos caducados desde 2017 y 2019 y que continúan vigentes mediante sucesivas prórrogas.
Situaciones similares se están produciendo también en otros ámbitos del sistema, como inclusión social, diversidad funcional o atención a personas migrantes, sectores que en la actualidad afrontan importantes retos organizativos y presupuestarios. Todo ello pone de manifiesto la necesidad de seguir avanzando en la revisión y mejora de los modelos de financiación y gestión, con el fin de garantizar la calidad de la atención, la estabilidad de los equipos profesionales y la adecuada respuesta a las necesidades sociales.
Sí a honrar la memoria de aquellas que cuidaron
Cuando escuché las palabras de cierto concejal en el pleno del ayuntamiento, diciendo que el movimiento vecinal es poco menos que un chiringuito que se han organizado algunos, no pude menos que sentir vergüenza ajena por la ceguera histórica mostrada; si Valencia es hoy la ciudad que conocemos, es precisamente por esa red de personas que altruistamente trabajaron, y siguen haciéndolo, por el bien común.
Una de ellas es Hugo Zárate, un referente de la lucha vecinal que dio su vida por mejorar las condiciones de la Malvarrosa y de toda la ciudad. Hoy, la plaza que lleva su nombre es, tristemente, un lugar descuidado. Poner un nombre en una placa para luego abandonar el espacio es un desdén a su memoria y a los vecinos que aún creen en su legado, porque no hay mayor falta de respeto que un homenaje vacío.
En resumen, estas situaciones en las que nos encontramos, donde se fragua una guerra que no necesitamos y no se cuida a las personas que cuidan (ya sean educadoras sociales, sanitarias, docentes o dirigentes vecinales) tiene mucho que ver con el auge de políticas mercantilistas y deshumanizadas donde se prima el consumo y el capital por encima de la dignidad de las personas.
María José Navarro Vercher
Publicado en Levante.emv



