No votaré en el ejercicio de mi libertad personal. No votaré ante el Estado segregado que se plantea. No votaré ante el dualismo que se perpetra. No votaré instado por una parte del Estado que genera otro Estado. No votaré en la consulta de quien desobedece para que le obedezcamos, ni en la de quien nos libra de una élite para entregarnos a otra.

No votaré por el burlesco trámite parlamentario a través del cual se nos concede votar. No votaré por las reiteradas y cotidianas mentiras del ‘brexit’ doméstico. No votaré en una consulta propuesta por los que confunden malintencionadamente el Gobierno de Rajoy con España. No votaré no para no legitimar tanto sí dirigista y dirigido. No votaré no porque me prefiero inútil a tonto útil. No votaré no porque no acepto invitaciones de conocidos.

NI CREYENTES NI ENTUSIASTAS

No votaré porque se cesa al discordante, se abruma al diletante y se excomulga al discrepante. No votaré porque no quiero que me salven ni creyentes ni entusiastas, ni vehementes ni cabecillas, ni emancipadores ni filántropos.

No votaré porque en su primera línea la ley del referéndum alega el derecho a la autodeterminación de Catalunya aludiendo a lo estipulado en unos Pactos de la ONU de 1966. Pues bien, el informe 4 del Consell Assessor per a la Transició Nacional explica en su página 13 que, según la ONU, dicho derecho solo se refiere a «situaciones coloniales».

Cuando muchos de estos adalides estaban aún por nacer o convertir, algunos ingenuos recibíamos hostias físicas y morales en la calle y el callo. Aquella era una España feroz. Ahora es la Caperucita. Así cualquiera puede jugar a Gandhi.

LA COMISIÓN DE VENECIA

No votaré porque apeláis a la Comisión de Venecia, y ella os quita la razón en todo. En realidad, la Comisión dice que no deben celebrarse referéndums hasta un año después de la promulgación de la reforma legal que los regule y que las autoridades no deben usar fondos públicos para hacer campaña. Dice también que el referéndum debe organizarlo un órgano imparcial y que las autoridades deben ser neutrales. No votaré porque apeláis a la Comisión de Venecia cuando dice claramente que el uso de referéndums debe cumplir con el sistema legal en su totalidad. Sí, dice que no es necesaria participación mínima (excepto precisamente en los de independencia), y es el único aspecto en el cual chuleáis de venecianistas.

No votaré porque creo que los funcionarios están ante una situación de inseguridad jurídica sin precedentes. No votaré porque creo que situáis a nuestra policía al borde del abismo, de la división y de su intervención por Interior. No votaré porque si esto no llega a buen puerto la frustración puede ser abismal. No votaré, además, porque os desautoriza el Consell de Garanties Estatutàries.     

Xavier Sardá
Artículo publicado ElPeriodico.om