Ignacio Martínez de Pisón – “Derecho natural”
Libro: “Derecho natural”.
Autor: Ignacio Martínez de Pisón
Editorial: Seix Barral. 2017
Ignacio Martínez de Pisón, es un escritor español con obras muy significativas en relación con la memoria histórica. Es considerable su esfuerzo documental por recrear momentos, personajes y ambientes muy representativos del franquismo. En ocasiones a través de obras corales, y en otras a través de notables personajes aprovechando la singularidad de algunos de ellos.
En esta ocasión “Derecho natural” nos sumerge en los años del final de la Dictadura. Relata las vicisitudes de una familia desestructurada, la del protagonista. Ángel va anotando como testigo todo lo que acontece alrededor suyo, entre sus padres y sus hermanos a lo largo de los años, durante el período de finales de los 70, y los 80. Estos últimos momentos corresponden al paso de la Dictadura a la Democracia. El autor nos ilustra también sobre los momentos en que algunos jóvenes de esos años se inician en el consumo de drogas, sobre todo, de la heroína.
Otros autores abordan también estos años en que la llegada de la libertad supuso la ebullición sociológica y los cambios de ciertas costumbres que, en ocasiones, conllevó la pérdida de ciertos límites. Excesos que acabaron por llevarse por delante muchas vidas.
En este caso, el padre de Ángel es un actor de serie B de películas, cantante y degustador de actividades muy diversas para ganarse la vida. Su conducta es la de un mentiroso convulsivo. Todo en él es impostura. Lleva una doble vida privada, de tal modo que mantiene dos familias diferentes, con las cuales tiene varios hijos. Fruto de su accidentada biografía, y con el fin de sortear todas las contradicciones, se vale de diversos recursos teatrales. Acredita una fuerte y continua tendencia a la huida fruto de las circunstancias. Ángel, el narrador del texto acompaña al lector en las diversas vicisitudes que corren ambos durante todos esos años.
Estamos en plena transición política. Los momentos son muy turbulentos, tanto como la vida de los protagonistas del relato. No existía el divorcio, y, por tanto, las posibilidades de poner en claro muchos de esos trances, no era posible. Solo hasta 1978 no se pudo resolver todo esto. Fue con motivo de la aprobación de la ley del divorcio a través del nuevo Parlamento.
En los primeros momentos del período democrático se abordaron otros temas antes de llegar a éste. Temas más imperiosos y urgentes. Este asunto de la convivencia familiar relacionado con los derechos de familia acabó, finalmente, por abordarse. Suponía esclarecer la situación del estado civil en el que estaban muchas parejas y sus familias, dejando de lado los engaños como único argumento para armonizar y hacer viable sus vidas. La mujer pudo salir de su enclaustramiento, y pudo abrirse al mundo en sus constantes vitales, laborales sociales y políticas y abandonar de una vez su círculo cerrado.
Lo normal hasta entonces era estar confinada en el hogar, dedicada a vivir casi en exclusiva la vida doméstica sobre todo a la procreación y cuidado de los hijos. La mujer tenía suprimido el derecho a pasaporte o a tener una cuenta en un banco sin permiso del varón, a vivir limitada, y a disponer de sus bienes propios, o a ostentar la dirección de un negocio sin permiso del varón. El adulterio como figura jurídica estaba presente para ellas y era penado con años de cárcel, mientras que el varón quedaba exento de ir a prisión en las mismas circunstancias. De todo el ello, el autor hace una sutil reflexión de todas estas carencias a través de los personajes que aparecen a lo largo del relato. Fue el resultado de la aplicación de la moral religiosa imperante impuesta por la Iglesia Católica desde el final de la guerra civil.
Ángel el protagonista vive con notable intensidad los acontecimientos familiares sufriendo la dureza de los sinsabores del ambiente y prometiéndose a sí mismo que en su vida adulta no volverá a cometer los mismos errores de sus padres. La acción de la trama se desarrolla en la Barcelona de los setenta y en el Madrid de los ochenta.
Muchas de las vicisitudes que se relatan en el texto se recogen los primeros tropiezos que una generación que se encontró en esos años con un cambio de régimen político. Las leyes de la nueva época estaban por escribirse y la sociedad caminaba hacia unos nuevos modos de vida y a otros usos y costumbres diferentes a los anteriores. Muchos de ellos se habían disfrutado en el período de la II República, pero solo los más mayores sabían de su existencia.
Ángel rechaza muchas de las cuestiones que impregnan su pasado y su presente, y ansiaba vivir otra realidad diferente con unos horizontes más libres y esperanzadores. Incluso consigue llegar en su ascensor social a la Universidad, especializarse en Filosofía del Derecho. Estudiando con mucho interés el Derecho natural, materia con la que el autor toma prestado el título de la novela. El protagonista alcanza a construir incluso un doctorado, basándose para ello en algunos aspectos singulares de esa materia.
Ignacio Martínez de Pisón dibuja de manera muy acertada el cambio sociológico que supuso el paso de la Dictadura a la Democracia, las pulsaciones que lo inspiraron, y el ambiente del momento. Y para ello al lector se zambulle en la descripción de ese microcosmos de emociones, reconciliación y culpa en el que se debate la familia de Ángel. Retrata los cambios que se avecinan y como éstos inciden en la atribulada vida de las personas. Es una época de cambios e incertidumbres, y el autor los acredita con gran soltura e incluso, los describe con ciertas gotas de ternura. Nada estaba asegurado y el horizonte que se manifiesta está plagado de incógnitas.
El padre de Ángel, que por su físico se asemeja al cantante Demis Roussos, lo imita en su estética, e incluso le sirve para ganarse la vida mediante la explotación de su vertiente como cantante y como imitador del artista griego. Es todo un retrato, casi cinematográfico, de un hombre con fuertes pulsiones para mixtificarse, para cambiar de registros y para vivir en el engaño permanente social y personalmente ejerciendo sus facultades hasta límites insospechados. Es curioso cómo evoluciona la mirada de Ángel sobre su padre a medida que va pasando de la adolescencia a su fase de adulto. Es también considerable la evolución de sus sentimientos hacia su madre y hacia sus hermanas. Su madre, aunque enamorada, se encuentra harta de soportar ultrajes y de creer en su marido. Tendrá que hacer esfuerzos considerables por tomar las riendas de su propia vida.
Ángel acaba por alcanzar la independencia, pero no se desprende del todo del lazo familiar y afectivo con sus miembros. Muchos amargos momentos contribuyen a alimentar las carencias económicas que se producen en su seno. Los momentos más difíciles son los derivados del resultado del divorcio de su madre. En su emancipación y en su evolución afectiva, Ángel busca a pesar de ello, mantener la relación con ambos progenitores en un difícil dialogo vital. A la vez surge una relación con Irene, una muchacha más mayor, que conoce desde su adolescencia.
Estos nuevos tiempos le llevan a través de Irene a vivir lo que será un gran amor, desgarrado y difícil. La relación en la que él confía se hace imposible al descubrir, con el tiempo, que Irene le miente. Su vida cambia y se convierte en una esclava en su dependencia de las drogas. Esta difícil coyuntura se saldará con un empeoramiento de la convivencia hasta su separación. Vuelven a su mente los difíciles momentos compartidos fruto de sus antecedentes familiares. Entre tanto, su vida profesional parece encarrilada en el ámbito del Derecho y solo echa en falta la difícil coyuntura de su relación con Irene.
La novela es un caleidoscopio de la España de la Transición, de la realidad sociológica que vivieron sus gentes y, sobre todo, de la vida de los más jóvenes. El autor anota de manera magistral la atmósfera de los nuevos tiempos, así como de las nuevas perspectivas que se abren en ese momento. Para las nuevas generaciones de españoles, el conocimiento y el ejercicio de las libertades civiles, sociales y políticas, muchas de ellas desconocidas, supuso un considerable aprendizaje antes de alcanzar otros horizontes de futuro. Fue premiada con el Premio Nacional de Narrativa.
Pedro Liébana Collado



