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Gracias Trump

Miguel Álvarez Lozano

Soy mayor y he crecido y vivido siempre en la zona que se autodefine como mundo libre, en uno de los países cuna de la llamada Civilización Occidental. Por pertenecer al mundo obrero siempre me he sentido socialista, aunque nunca me afilié al PSOE.

Para mí ha sido siempre un trauma el pensar que podía estar equivocado, no porque mi escasa formación me condujese a ello (son demasiados los ejemplos de personas con muchos e importantes estudios que pregonan estupideces) sino porque ningún ser humano está libre de equivocarse y, por supuesto, no voy a ser yo la excepción. No. Siempre he pensado y pienso que es necesario verificar, que un sistema, una sociedad socialista puede prosperar, perdurar y ser autosuficiente. Para que el socialismo sea posible necesita demostrar que funciona como Sistema Económico Político y Social.

Me he criado y he crecido rodeado de personas que acerca de las ideas socialistas me han hablado de utopías, otros, que hablan de dictaduras y horrores y algunos desde su racionalidad, de desesperanza. Desde mi racionalidad, que pretende ser lo más seria posible, siempre me he dicho que no costaría tanto hacer la prueba y salir de dudas. No estoy solo. Sé que mucha gente lo ha intentado, pero ha sido imposible debido a la fortísima reacción contraria que siempre ha despertado el menor intento de crear una sociedad socialista.

Una cosa que siempre me ha hecho sospechar que el Socialismo es posible es que quienes saben y tienen más poder que yo, cada vez que a lo largo de la Historia se ha intentado o conseguido empezar a crear un Sistema Socialista de cualquier tipo, su reacción, la de los poderosos, no se ha hecho esperar, ya sea por métodos muy expeditivos y sangrientos como cuando han creído necesario para combatirlo utilizar la socialdemocracia y los falsos “Estados de Bienestar”. Siempre ha ocurrido y ocurre que cuando el Capitalismo considera que ha vencido, cuando se le pasa el susto, la presunta Sociedad del Bienestar desaparece y la socialdemocracia empieza a ser perseguida como si fuese de izquierdas.

En mi ya larga vida he sido testigo de ello, y no es necesario saber mucho de política para reconocer que esto es así. Pero, no obstante, yo siempre he creído en el método científico: prueba y error, y, por ello siempre he considerado que el Socialismo estaba todavía por demostrar su funcionalidad, su utilidad y que sus prestaciones serían las que requiere y necesita este mundo a la deriva.

Y es ahí donde le doy las gracias al señor Trump, porque ninguno de los sistemas socialistas históricos ha llegado nunca a culminar por los motivos antes citados, pero ahora estamos ante un sistema socialista, Cuba, que en poco más de seis décadas, a pesar de todas las trabas,  ha demostrado de sobras no solo su viabilidad, sino también su resiliencia, siendo capaz de superar a casi todos los países de su entorno en sanidad, educación y en viviendas para todos (en el resto de América del centro, norte y sur nadie puede decir lo mismo) y, ahora las botas de míster Trump nos demuestran que la única forma, el único modo de impedir que el Socialismo funcione es asesinándolo. Todos somos un poco cómplices de ello, a pesar de que esto sí que podría llegar a ser el Final de la Historia.

Miguel Álvarez Lozano

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