Silvia Mistral – “Éxodo”. (Diario de una refugiada española)
“Éxodo”. (Diario de una refugiada española)
Autora: Silvia Mistral
Editorial: Icaria Editorial & Diario Público. 2011
Silvia Mistral fue una periodista, afiliada a la CNT, que al final de la guerra civil tuvo que abandonar el país para seguir el camino del exilio a Francia. Posteriormente acabó formando parte de la España peregrina, en este caso, de la colonia de españoles en México
En realidad, su nombre es un pseudónimo literario, el nombre real es Hortensia Blanch Pita, de padre catalán y madre gallega. Nació en la Habana, en 1914, y como muchos hijos de emigrantes se crió entre Cuba y Galicia. Las vicisitudes obreras y libertarias del padre marcaron su infancia y adolescencia. Huyendo de la Dictadura para no ser detenido como desertor, la familia escapa entre los años 1922 y el 1926 y vuelve a Cuba, pasando allí la escritora gran parte de su infancia y adolescencia. Posteriormente, en 1931 huyendo de la represión del gobierno Machado, en Cuba, recala la familia en Barcelona. Allí, su padre afiliado a la CNT, trabaja en la construcción y la hija, Silvia, dejando los estudios a los 17 años se dispuso a trabajar en una fábrica de papel de fumar, en la zona del Besós. Luego trabajará como periodista para Solidaridad Obrera y otros órganos del anarquismo catalán, en un aprendizaje progresivo que le serviría para el resto de su vida. Ella misma se consideró una autodidacta absoluta.
Las autobiografías escritas por mujeres exiliadas ha sido objeto de creciente atención, incrementando con ello los aportes a la historiografía y a la vida literaria española. Incluso, ha permitido acceder a fuentes y autoras no muy conocidas, e incluso, sepultadas en el olvido durante muchos años. Se pueden citar así los casos, entre otros, de Luisa Carnés, Aurora Bertrana, Elena Fortún, o Aurora Correa.
La obra literaria de Silvia Mistral escrita en 1939 y publicada en 1940, recoge los primeros testimonios literarios y las vivencias en Francia. Es, en realidad, una crónica del proceso que se inicia en el doloroso paso de la frontera, y la llegada al campo de S.Cyprien plage. Los momentos vividos son crueles. Es un terreno yermo, sometido a la intemperie, sin apenas recursos para sobrevivir y vigilados por las fuerzas coloniales del ejército francés. Mistral no solo es víctima doble, por un lado, del exilio político y del exilio cultural, sino por otro como resultado del olvido y del silencio de su obra narrativa.
Hay algunos factores que marcaron a Silvia Mistral, su origen cubano, la llegada a España de su familia, y su salida al exilio con 24 años. Solo vivió aquí los años de la II República. Por otro lado, nunca se movió en esos años entre las figuras distinguidas de la vida política parlamentaria o política como Dolores Ibarruri o Federica Montseny. Silvia fue una periodista autodidacta y proletaria, alejada de los círculos distinguidos o privilegiados del status oficial republicano. Está, por tanto, marcada por su procedencia y su origen proletario, cercano al movimiento libertario, y del signo del doble exilio de la infancia y de la edad adulta. En muchos casos, su pluma está ligada a una literatura alimenticia y de circunstancias, que le permitió vivir a luego a ella y a su marido.
Esta obra Éxodo aparece en 1940, en México, primero en fascículos en las páginas del periódico Hoy, y luego en forma de libro, bajo la marca de la editorial Minerva, promovida por su marido, el también exiliado y periodista literario, Ricardo Mestre. A diferencia de otros textos y autores que han sido recuperados con la llegada de la democracia, Silvia Mistral ha permanecido en el olvido durante décadas después de la restauración democrática. Incluso su vida en México no estuvo incardinada en los círculos del exilio de intelectuales y artistas conocidos, aunque algunas de sus obras son prologadas por León Felipe.
En 1944 publica otra obra, Madréporas, que alcanza cierto renombre y algunas reediciones. En esos años Silvia Mistral continúa colaborando con revistas y periódicos que le permitieron afianzar sus ingresos. Entre tanto, siguió publicando novelas rosas e infantiles. Todas estas dificultades la apartan incluso de los círculos relevantes e intelectuales del México del exilio.
A su muerte en 2004, su correspondencia con Anna Caballé, la biógrafa acreditada, y las notas de prensa de Antonina Rodrigo y otros periodistas catalanes sobre Silvia Mistral, la reconocen como colaboradora de la Paramount, y de las revistas de cine que acabaran con dar con las señas de identidad de esta escritora libertaria.
El periplo de Silvia Mistral es un itinerario difícil y angosto. De las playas francesas donde se amontonaban hacinados los exiliados, su paso de refugiada en la Provenza, hasta que consiguió salir a América junto con su marido, pasan unos cuantos meses de 1939. Salen, finalmente, en el vapor Ipanema hacía México, desde un puerto próximo a Burdeos, y viajan a lo largo del mes de Junio de ese año. Durante ese espacio de tiempo todo fue complicado e imprevisto. Hubo un momento muy difícil y angustioso cuando. a la espera de salir, su marido aún no había llegado al punto previsto para el embarque. Lo recoge como un gran momento de angustia.
Durante ese tiempo desde el cruce de la frontera hasta Burdeos, compuso un diario que es el que se recoge en este texto con todas sus vicisitudes. Es por ello, por lo que la obra tiene un valor testimonial de primera mano. Algo parecido quedó acreditado en la obra que escribió la autora de Tea Room, Luisa Carnés, redactora de Mundo Obrero, que también consiguió cruzar la frontera y salir por la Bretaña francesa, dejando un testimonio desgarrador de su periplo en otra de sus obras.
Silvia Mistral escapó de los arenales de Argelés-Sur-Mer y armada de valor, junto con otras mujeres, emprendió un viaje como refugiada hacia la Provenza, ubicándose en un pueblo minero donde contó con la solidaridad de los nativos, y la ayuda de los familiares y amigos que enviaban ayudas postales. Con todo ello consiguieron resistir. Junto a esto hay que anotar la colaboración de algunas autoridades locales interesadas en el intento de integración. Allí recibió la noticia de la dolorosa muerte de Antonio Machado. El trabajo esporádico y eventual les ayudó a subsistir burlando las resistencias de los que no miraban con buenos ojos la presencia de las mujeres republicanas afincadas en esos municipios, anticipando el proceso progresivo de hostilidad que luego se vivirá en Francia a partir de 1940, con el gobierno de Vichy.
Pedro Liébana Collado



