BLOG | Artículos de Opinión

Carta a Donald Trump

Estimado Donald:

Espero que al recibo de esta tengas un momento de tranquilidad y sosiego para prestarle atención a esta modesta misiva que te envío. Ya sé que estás muy ocupado intentando que el Imperio con que te has hecho no se venga abajo. Soy consciente de que te ha caído en las manos un buen marrón, eso es lo que tienen los Imperios, especialmente cuando comienzan a declinar. En fin, tú eres listo y sabes mejor que yo que así son las cosas, supongo que precisamente por eso te has metido de lleno en el berenjenal de tirarlo todo por los aires maniobrando a la desesperada en un intento de enderezar a tu manera el rumbo de tu país, para tratar de revertir la situación, para sacarlo de esa especie de día de la marmota en que se había convertido su política exterior, pero lo que no puede ser no puede ser y, a estas alturas ya has visto y comprobado que has metido demasiadas veces la pata y, a mi parecer, lentamente, te vas dando cuenta de que últimamente la has venido cagando. Al fin y al cabo, tonto no eres.
Pues sí. En estos momentos los efectos de las originales, desconcertantes y atrevidas jugadas que realizaste al principio de este tu segundo mandato empiezan a dar el cante: parece ser, da la sensación, de que hasta aquí o poco más has llegado. Tu peculiar estilo chulesco y tus bravuconadas han conseguido que el mundo sea ahora mucho más consciente que nunca, tú el primero, de que China es la robusta y serena alternativa contra la que no puedes hacer nada para detenerla, salvo ir a una Guerra atómica que ni tu ni nadie podrá ganar. No estarás tan loco, ¿verdad?

Pues sí, lo tienes crudo, muy crudo, Donald. Fuiste tan osado como imprudente; no sé cómo creíste que ibas a poder manejar al viejo zorro de Putin: ese que cuando tú vas, él ya ha vuelto y, como tampoco es tonto y tú te has mostrado demasiado peligroso y tan poco fiable, ha terminado por echarse también a los brazos de China.

De Zelensky no hablemos, ¡ahí sí que la liaste! Todos sabíamos que era tu perrito, pero no has tenido la menor prudencia ni indulgencia en tu trato público con él: Parece mentira que no sepas que no hay nada que despierte más odio y rencor que el ultraje en público, y no solo hablo de la persona ultrajada sino también del resto de los numerosos vasallos que, como emperador, tienes. Perdona el lenguaje, pero es que son tan idiotas como imprudentes tus ganas de crearte nuevos enemigos entre tus propias filas.
Lo de Venezuela ha sido la forma más espectacular y a la vez burda, de demostrarle al mundo las limitaciones que tú y tu Imperio tenéis para seguir haciendo el papel de Gendarme Mundial: Ahí se ha visto que no termináis de atreveros a crear otro Vietnam u otro Afganistán. Resultado: el chavismo continúa intacto en el patio trasero de tu casa esperando que llegue su (tu) momento… Después has venido a cometer si no el peor, uno de los más estúpidos de tus errores: demostrarle, así por las buenas, tontamente, a Europa, que los que siempre defendimos aquello de “Yanquis no, bases fuera” teníamos toda la razón del mundo, y, lo peor es que aquí ya no defiende lo contrario ni siquiera Felipe González. Por ello la débil, decadente, desunida y desalmada Europa, en otros tiempos vuestra servil aliada, hoy, gracias a ti, anda muy liada y no me extrañaría demasiado que pudiera ser que termine convirtiéndose en el peso muerto necesario para arrastrarse con vosotros también al abismo. Lo mismo puede decirse de Canadá.

Y ya solo me falta hablar de Palestina. Cierto que los pobres palestinos están indefensos y solos en el mundo, que son víctimas propiciatorias: lo fueron en el pasado con los ingleses, con los sionistas, para tu país y, ahora, colmo de los colmos, llegas tú promocionando la paz del matadero e indecentes proyectos de resort y casinos. ¿Crees posible que después de un asqueroso y millonario genocidio televisado podréis seguir Netanyahu y tu vendiendo esos tipos de cabras al mundo? ¿No crees que habéis dilapidado para siempre la fe de aquellos ingenuos simpatizantes que comulgaban con el cuento de que el Imperio USA era el garante de la democracia y las libertades, el gendarme mundial? ¿Te das cuenta de que has hecho añicos el relato de vuestra probidad? Se nota que, a ti, un enorme inmoral de libro, ese tema no te dice ni te importa un pimiento, pero yo te aseguro que esas cosas siempre se pagan, una cosa es que tengas en tus manos un enorme poder, un gran poder destructor e intimidatorio y otra que ese inmenso poder, tan mal manejado, te permita a estas alturas realizar algo mínimamente positivo para el mundo, para tu país y ni siquiera para ti y los tuyos. Y, eso, gracias a tu pura infantil ciega necedad, te convierte en la principal víctima de tus propias decisiones. Lo peor es que nosotros, los europeos, los que tan “alegremente” y durante tanto tiempo aceptamos vuestro caudillaje, lo vamos a pagar muy caro. Todas estas cosas, como tonto no eres, supongo que es posible que ya estés empezando a verlo y, si no, al tiempo.

De verdad, de buen rollo, de octogenario a octogenario, ¿Cuántos años te quedan de gozar plenitud de facultades físicas y/o mentales? ¿ocho? ¿diez quizás? Te diré lo que puedes hacer: No seas tonto, vete a tu casa, no a la Blanca, a otra, a una de las muchas que posees. ¿No ves que todo lo que tocas lo cagas? ¿No te das cuenta de que te quedan cuatro telediarios y aún andas pisando charcos? ¿A estas alturas? ¿Todo para ganar más poder? ¿PA QUÉ? Dispones de una de las más grandes fortunas del mundo mundial y cuatro días para disfrutarla, así que no seas gilipuerta y vete a tu casa de una puta vez… ¡aprende a vivir co… Puñetas!… y deja al mundo vivir.

NOTA.- Si alguien sabe cómo, o puede de un modo u otro hacerle llegar esta carta a este señor Donald Trump se lo agradecería, pues creo que los que normalmente lo acompañan, su corte, aunque piensen que en algo pueda tener razón, no se atreverán: la Gestapo, perdón, el ICE da mucho miedo. A ver si hay un poco de suerte y le llega. Muchas gracias.

Miguel Álvarez

¿Quieres dejarnos algún comentario?

Tu email no será publicado, únicamente tu nombre y comentario.