Hacia un movimiento de liberación definitivo
Los estudios académicos ayudan a los palestinos
Han servido para analizar lo ocurrido y prepararse para seguir adelante.
Los campus universitarios son un vivero de activismo gracias a las organizaciones y los contenidos de las asignaturas han facilitado que mucha gente trabaje en temas relacionados con Palestina.
El número de graduados universitarios palestinos es elevado y la población refugiada es la mejor educada del mundo árabe. De hecho, su tasa de analfabetismo es de las más bajas del mundo.
Así pues, la generación emergente palestina cuenta con jóvenes muy preparados para aportar soluciones.
Un movimiento de liberación definitivo
Si así fuese, llenaría el vacío que dejará un Estado de Israel en decadencia, que le ha fallado a su pueblo y al pueblo palestino.
Dicho movimiento debería crear una nueva realidad, a pesar de enfrentarse, como los anteriores, a amenazas diarias, violencia de los colonos, bombardeos y agresiones.
Sin embargo, a pesar de las terribles condiciones en que viven los palestinos de la Franja de Gaza como consecuencia de los crímenes contra la humanidad cometidos ante los ojos de todo el planeta, son capaces de sobrevivir y reconstruir sus vidas.
En Cisjordania y Jerusalén, el Estado israelí continúa desarabizando los territorios ocupados mediante la violencia, la intimidación y su ley, y la población palestina se enfrenta allí a una lucha más enconada.
Dentro de Israel, además de la discriminación rutinaria, resulta espeluznante el número de muertos palestinos a manos de bandas criminales israelíes.
En los campamentos de refugiados, la población insiste en su derecho al retorno.
En el resto del mundo, los palestinos y los activistas por la paz no dejan de aumentar su solidaridad mediante campañas como la de BDS, protestas, acampadas y sabotaje industrial.
Ahora bien, para que avance y triunfe definitivamente el movimiento de liberación es imprescindible una organización palestina unificada con un liderazgo sólido que frene la atroz destrucción provocada por Israel.
Modelos positivos
Se desarrollaron entre 2010 y 2021 y son tres: la «Primavera árabe» (2011), «la Gran Marcha del Retorno» (2018) y la «Intifada de Unidad» (2021).
Los dos últimos mostraron una gran capacidad de movilización partiendo de una base nacional más allá de la revuelta y de la unificación de la gente.
Sus precedentes fueron la suma de la resistencia sobre el terreno, las manifestaciones masivas en toda Palestina y la solidaridad global.
La «Intifada de Unidad» desencadenó una huelga general en toda Palestina y las comunidades vecinas como consecuencia de las incursiones israelíes y su intento de desahucio. Facilitó su propagación y se atrajo las simpatías de personas de Occidente, que dejaron de creer en lo que sus gobiernos les decían acerca de los palestinos: que eran terroristas.
Tanto Israel como sus aliados occidentales han acusado a Hamás y a todo el movimiento palestino de terroristas, y les ha servido de excusa para no favorecer las negociaciones.
De la «Primavera árabe» se extrajeron lecciones esenciales: que una movilización masiva puede derrocar regímenes que han gobernado desde hace mucho tiempo; que la movilización de masas no basta para construir un nuevo orden, porque hay que organizar «el día después» evitando la oposición entre facciones y, finalmente, que hay que conservar la coalición que ha generado la movilización.
También es importante invitar a la izquierda histórica a participar. La izquierda del mundo árabe se basa en sindicatos, partidos políticos y organizaciones y, aunque está anticuada y tiene fama de ser inflexible, burocrática y jerárquica y obstaculiza la acción, no debemos obviar que todas las revoluciones que han tenido éxito necesitan la energía creativa de las masas y la visión programática de una organización sólida.
Las trabas de Israel
Cualquier intento de construir un nuevo movimiento se encontrará con los obstáculos que le pondrá su enemigo secular, valiéndose de todas las herramientas a su alcance para aniquilarlo.
Israel es muy consciente de la vitalidad de la juventud, por eso es el sector más asesinado de la población palestina. Sin embargo, la visión de futuro de los jóvenes palestinos promueve entre ellos iniciativas increíbles basadas en la lucha por la supervivencia y una visión estratégica a largo plazo.
Ahora bien, no olvidemos que, ante cualquier ola de protestas nuevas, el pueblo palestino se enfrenta a una crueldad e inhumanidad cada vez mayores por parte de Israel.
Cómo conseguir un movimiento de liberación decisivo
Creando un combinado de solidaridad internacional —que incluya al movimiento BDS—, una red en expansión de afiliación con las luchas de los grupos indígenas y oprimidos en todo el mundo y un liderazgo unido y democrático.
Y que la caída de una revolución juvenil no sea óbice para desmoralizarse, porque las revoluciones juveniles son cíclicas.
Con todo, el éxito dependerá de una duración mayor, de no caer en facciones que crean conflictos y d’afavorir un liderazgo fuerte.
En cuanto a Occidente, el consenso a favor de los palestinos sigue en aumento, si bien la juventud no cree que pueda llegar algo bueno de EEUU.
Por lo que respecta a Israel, sigue desplomándose como Estado, lo cual puede cambiar el equilibrio global presente y conseguir que quede mucho más marginado del escenario global.
Si la alianza que apoya a Israel se vuelve más pasiva, las condiciones para crear una realidad diferente madurarán, pero mejor que no se implique Estados Unidos…
1Nota: El artículo está basado en los trabajos de Ilan Pappé.
Pepa Úbeda Iranzo



