“La casa del lago” – Thomas Harding
Libro: “La casa del lago”. (Berlín. Una casa. Cinco familias. Cien Años de historia)
Autor: Thomas Harding
Editorial: Galaxia Gutenberg 2017
Thomas Harding es un escritor y periodista británico. Colabora aún hoy con diversos periódicos internacionales norteamericanos y británicos, Es cofundador de un canal de TV en Oxford (England). Este autor ha publicado varios títulos a caballo entre la historia y la narración novelada sobre temas europeos, singularmente de la Europa central y la II Guerra Mundial.
En este caso, la obra se centra en una historia sobre Alemania y singularmente sobre Berlín como capital del país.
El protagonista de la acción nos conduce a una casa construida a principios del siglo XX por una acaudalada familia judía. El objetivo que se propuso por sus constructores fue disponer de una casa a las afueras de la capital de Alemania en el entorno a un lago. Un lugar muy adecuado para las vacaciones de la familia. El espacio sobre la que se construyó, fue el resultado de segregar una parcela de otra propiedad de mayor tamaño, cuya mansión compartía una rica familia. La propiedad en su conjunto estaba dotada de un amplio inmueble y un considerable espacio como jardín.
Se inicia la acción con la visita del protagonista después de acabada la II Guerra Mundial a la zona, apoyándose para ello en las huellas dejadas de las fotografías y cartas de sus antepasados. Estas huellas son las encontradas entre los recuerdos del autor y de sus familiares en UK. Sabe que ese entorno estuvo ocupado por ellos y que estos perdieron sus bienes y sus propiedades como consecuencia de las leyes dictadas por el III Reich con motivo de la subida al poder, en 1933, de Hitler. Ese fenómeno afectó a muchas familias alemanas de origen judío que en esos años residían en Alemania. Como el autor reconoce y acredita, sus familiares eran ciudadanos de pleno derecho cuando fueron expoliados de sus bienes y expulsados de su país. Obligados a emigrar forzosamente para buscar refugio en países occidentales, acabaron encontrando ubicación singularmente en Gran Bretaña. Otros fueron empujados a Francia y USA.
A través de este relato fruto de la investigación de Thomas Harding, el autor se adentra no solo en aspectos históricos, sino que alcanza a detallar todos los perfiles de los personajes cuyas huellas se encontró con notable verosimilitud. En todo el desfile de personajes que encuentra el autor, la obra se enriquece con innumerables datos sobre el entorno y sobre la historia de Alemania desde los años 20 hasta la caída del muro de Berlín.
Son casi 100 años de la historia de Alemania los que pasan por todos los personajes, singularmente, a través de las vidas de 5 familias diferentes que pasaron por esa propiedad de la casa del lago. En ella se describen sus vivencias y la historia de Alemania desde el final de la I Guerra Mundial, hasta la caída de la URSS, y por tanto, la creación y la desaparición de la RDA (República Democrática Alemana). El muro de Berlín, elevado por las autoridades de la RDA, el 13 de Agosto de 1961, tuvo como fin separar las dos Alemanias y evitar las fugas de disidentes. Su diseño discurrió en los aledaños de esa propiedad, marcando la frontera limitante de esa ocupación forzada. Ello supuso dividir como decían las autoridades de la Alemania del Este todo el territorio alemán: Una nación, dos Alemanias, dos Estados.
Es impresionante el relato de como a través de las ventanas de la casa del lago se desarrollan los acontecimientos que se suceden para cada uno de sus habitantes. No solo en los acontecimientos políticos sino en su repercusión en la vida cotidiana. Fue muy significativo lo que supuso durante años para cada uno de ellos, y las consecuencias de sus actos, frente a los diversos contextos que tuvieron que vivir.
Uno de los episodios más significativos que queda recogido en la narración fue la descripción del momento histórico en que produjo el puente aéreo sobre la capital de Alemania cuanto ésta estaba dividida en cuatro sectores fruto de la ocupación por las grandes potencias vencedores de la guerra.
Fue un momento muy angustioso que tuvieron que sufrir los habitantes de Berlín cuando la ciudad fue bloqueada por las autoridades comunistas de la RDA. Es el momento histórico en que el vuelo incesante de los aviones sobrevolaba el tejado de las casas. Eran aeronaves que tuvieron que atender a través de su carga diaria todas sus necesidades de la población durante bastante tiempo, lo que supuso un esfuerzo titánico de las autoridades occidentales por cumplir el objetivo de dar supervivencia a los habitantes del lado occidental de la capital alemana. Fue el momento político en que Willy Brandt quedó acreditado como la autoridad más reconocida como alcalde de Berlín. Todas esas aeronaves pasaban por encima del tejado de la casa del lago para aterrizar en el aeropuerto próximo de Pankow. habilitado in extremis por las potencias occidentales para cumplir ese objetivo. La situación del emplazamiento singular de la casa del lago suponía convertirse en un centinela de la historia. Ubicado en el límite del contorno del Berlín comunista, su emplazamiento se encontraba anejo al Estado de Brandeburgo, entidad dominada por las autoridades de la RDA.
De hecho, cuando el protagonista accede al lugar ya se ha consumado el proceso final del desmembramiento de la URSS. El objetivo no era solo reivindicar la historia de su familia y el reconocimiento de sus propias señas de identidad, sino también reconocer que la casa del lago era un lugar emblemático de la historia de Alemania, y singularmente, de Berlín. No fue escaso el esfuerzo tampoco que tuvo que hacer para vencer las resistencias familiares, pero no menos intensas fueron las encontradas para llevar a adelante el proyecto de conjunto y coronarlo.
Todo este sentido homenaje como testigo de la historia del país, fue un complejo empeño lo que le llevo a visitar el lugar muchos años después Tuvo que negociar primero con las autoridades de Brandeburgo el objetivo de evitar su destrucción por los expansivos planes urbanísticos de la zona. Las autoridades de Brandeburgo aspiraban a modificar el entorno dentro de sus posibilidades como la de modernizar el entorno. Todo ello suponía destruir el emplazamiento de la casa de lago, y por tanto, su derribo entre otras actuaciones. Luego el autor tuvo que obtener la licencia para no solo salvar su presencia y mantenerla en pie, y rehabilitarla, sino alcanzar a conseguir el reconocimiento especial y protección del edificio para otorgarle el reconocimiento ante la comunidad. El valor de su presencia venía acreditado por el objetivo de destinarle a fines culturales y trasladar ese plan a las autoridades. Era clave para jugar ese papel de supervivencia del edificio su imagen como icono representativo que debía ocupar en la memoria histórica del colectivo de sus habitantes.
Por todos los datos recogidos el autor se pudo acreditar ante las autoridades del Lander la importancia de sus señas de identidad, y los restos y huellas de todos los que habitaron la casa y la zona, así como las huellas de la historia que contemplaba su presencia como un testigo en el contexto del pueblo. En este empeño pudo contar con el apoyo de los habitantes que lo poblaban en ese momento. Fue clave el apoyo y las aportaciones de todos ellos, y su convencimiento de la trascendencia de ese objetivo en su memoria colectiva, Para componer su relato el autor realizó varios viajes. En la primavera de 1993, viajo con su abuela a ese entorno que vivió muchos de esos hechos, sobre todo los anteriores a la guerra. Era su lugar del alma, el lugar donde reposaban sus recuerdos, y donde a través de sus ventanas, discurrió su juventud, sus sueños y sus esperanzas. Aquel era también el lugar que tuvo que abandonar por las circunstancias terribles de la historia, y que en virtud de las vicisitudes políticas le forzaron a su salida y desarraigo. Veinte años después, Thomas Harding regresó a Berlín. Ahora la casa estaba vacía, su aspecto estaba formado por una estructura de madera muy deteriorada, en bastante mal estado fruto de las huellas de los últimos moradores y del deterioro del paso del tiempo. Todo suponía un penoso estado de conservación. Al final consiguió el objetivo de constituir en su entorno, la crónica de todo un pueblo, de sus moradores y de sus sueños a través de ese edificio singular como testigo de la historia. Hay que tener en cuenta la devastación sufrida por el pueblo alemán a través de dos guerras mundiales, y sobre todo, una división agria y difícil del país cuyas huellas y consecuencias aún perduran.
Pedro Liébana Collado



