Andrés Trapiello – “La noche de Cuatro Caminos”
“La noche de Cuatro Caminos”
Autor: Andrés Trapiello
Editorial: Aguilar. Año: 2001. (Reeditado en 2022 con el título Madrid 1945.Editorial Destino)
Andrés Trapiello es un novelista y editor leonés (Manzaneda de Torío) afincado en Madrid. Es autor de una abundante obra narrativa reconocida a través de innumerables premios literarios. Sus obras recogen algunos pasajes de la historia. Destaca por ejemplo su obra “Las armas y las letras”, un texto hibrido entre la literatura, la historia y la política. Es quizá una de sus más famosas narraciones en las que el autor ha recogido cada una de las figuras de intelectuales que desfilaron por el escenario de la Segunda República y la Guerra Civil, y en muchos casos, en el análisis de sus consecuencias.
En esta obra “La noche de Cuatro Caminos”. Estamos ante una historia del maquis en la capital de España. Madrid, 1945. El autor centra su atención en un atentado perpetrado contra la subdelegación de Falange de ese año. En ese momento, la II Guerra Mundial estaba a punto de concluir y la oposición política a Franco pensaba que los aliados albergaban el propósito de derrotar al fascismo, incluyendo dentro de ese objetivo, la eliminación de la Dictadura de Franco.
Como consecuencia de ello murieron a tiros dos personas, una fue el conserje y otra el responsable del local de Falange del distrito de Chamberí. Las investigaciones de la policía condujeron a la detención de José Vitini, y 10 personas más. Después de ser interrogadas y torturadas por la policía política, todas ellas fueron condenadas y ajusticiadas.
El relato se detiene en una larga labor introspectiva de identificación de quién era José Vitini y los colaboradores como autores de este y otros atentados, algunos de ellos silenciados por el régimen político de la Dictadura, Ya se sabe que aquello que no aparece en los medios no existe, máxime en los casos de una Dictadura tan férrea como la de entonces, con lo que la información y la propaganda cobraban un valor adicional a los hechos acaecidos. El entierro constituyó una demostración de fuerza del régimen ante la situación política de acoso internacional.
Las partidas o agrupaciones guerrilleras de los años posteriores a la guerra civil se configuraron en España como la vía armada contra la Dictadura, con la esperanza baldía de contribuir con ello a la caída del régimen político. El autor se extiende en la configuración de estas partidas de maquis, acompañándolas de recortes de prensa y algunas fotografías, detallando la escenografía de la represión que sufrieron Todas estas actuaciones se inspiraron en el modelo del maquis francés frente a la invasión alemana de aquel país. Algunas eran de obediencia comunista y otras se inspiraron en ideologías diferentes, pero todas fueron decisivas para liberar los territorios al sur y el centro de Francia.
En el caso del maquis español sus integrantes lo conformaron viejos combatientes de la guerra civil española que habían pasado por diversos episodios militares, incluidos los campos de concentración franceses, o bien fueron reclutados bajo el ardor represivo del momento. Su procedencia ideológica era heterogénea, predominado en Cataluña las de tipo anarquista (Quico Sabaté o Josep Luis Facerías) y en los restantes territorios de ideología diversa. En muchos casos era frecuente encontrarse como dirigentes cuadros políticos de obediencia comunista.
Todos estos movimientos guerrilleros que utilizaban la lucha armada como medio de oponerse a la Dictadura prolongaron sus actividades más allá de los años 40. No obstante, la dirección el PCE determinó su extinción progresiva a partir de 1948. En Cataluña y algunos otros lugares, los episodios armados se prolongaron a lo largo de la década de los años 50 a manos de colectivos anarquistas. En este caso, Andrés Trapiello nos sitúa ante el análisis pormenorizado de los componentes del grupo que actuó en Madrid bajo la dirección del PCE.
El final de los procesos de liberación del sur de Francia, llevó aparejado el desmantelamiento y al desarme progresivo de esos grupos. Todos ellos fueron sometidos a las nuevas autoridades gaullistas que ocuparon el poder en el país vecino. Las fricciones entre los diferentes colectivos y las autoridades, llevó al gobierno francés a determinar la prohibición de las actividades del PCE, quedando muchos de sus miembros encuadrados al amparo del paraguas del PCF, siendo prohibidas sus actividades como PCE.
Otro asunto adicional fue el fracaso de la invasión del Valle de Arán. Operación militar dirigida por Jesús Monzón (PCE), que determinó su defenestración. La nueva dirección auspiciada por Santiago Carrillo diseñó un cambio de estrategia. A partir de ahí se facilitó la infiltración en España de pequeños grupos de guerrilleros formados por un número escaso de miembros, a fin de hacer más difícil su localización, y mas sencilla la gestión y supervisión de sus actividades.
El caso recogido por Andrés Trapiello apunta los detalles correspondientes a la acción de uno de estos grupos. La dirección organizativa en este caso se encomendó a un responsable de confianza, o a héroes de prestigio vinculado a las FFI, como fue el caso de José Vitini. Este personaje llegó a alcanzar la categoría de teniente-coronel de la resistencia en Francia. Bajo su mando se liberaron varios municipios en la zona de Tarbes, Albí, y otras localidades afines. Además, varios de los hermanos de Vitini ya habían combatido en la guerra civil, sobre todo, en la defensa de la ciudad de Barcelona durante el arranque de la sublevación militar de1936.
El trabajo de Andrés Trapiello se instrumenta a partir del hallazgo fortuito de cierta documentación encontrada en una visita a la cuesta Moyano. La cuesta Moyano es un lugar cerca de la estación de Atocha ocupado por casetas de libros. En ellas se venden libros de viejo y otros documentos procedentes el vaciado de alguna vivienda y abundantes transacciones de libros de viejo.
En una de estas visitas el autor tropezó con un expediente de la Dirección General de Seguridad, viejo y empolvado, pero en buen estado, que el dueño del puesto se resistió a ceder. Al insistir el autor, al cabo de unos días el archivero acabó cediendo la documentación, consiguiendo con ello el acceso al deseado dossier. Fue todo un hilo que permitió al autor desentrañar la totalidad del contenido. El dossier contenía un viejo expediente custodiado durante años por el comandante Barba, militar muy significado durante en la Dictadura. De dicho ovillo el autor recompuso buceando más tarde en ciertos archivos los datos necesarios para completar la totalidad del relato, incluidos la detención, tortura y muerte de los protagonistas.
Por la narración desfilan los dirigentes comunistas más emblemáticos de los años 40 que configuraron el núcleo de dirección del PCE en la clandestinidad, como fueron Heriberto Quiñones, José Vitini, Jesús Monzón, Gabriel León Trilla y Cristino García. Todos ellos estuvieron marcados por la difícil tarea de rehacer las filas comunistas en el interior del país. La realidad es que además de detenidos y torturados, casi todos ellos cayeron además en desgracia ante la dirección de su propio partido. Todos tuvieron un trágico final. A pesar de ser uno de los más perseguidos y aborrecidos por traición, Jesús Monzón consiguió escapar a Méjico después de un periplo inusitado de detenciones y fugas en que más que temer a las garras de la policía política, tuvo que esquivar las embestidas de los dirigentes de su propio partido. Sus tareas clandestinas tenían que desarrollarse bajo los parámetros de una sociedad inhóspita, ayuna de libertades, atormentada, y en reconstrucción.
Andrés Trapiello señala un escenario y un contexto difícil, marcado por el frío, las penurias, las necesidades y el hambre, Todas las gentes tenían además que sortear las difíciles condiciones materiales, unidas a las delaciones, la represión y el estraperlo. Se recogen también los modos de conducta de los agentes y las instituciones al servicio del nuevo régimen político, y el inmenso poder e impunidad de las autoridades. Por otro lado, estaban adicionalmente señaladas las decepciones de los derrotados. Sus esperanzas descansaban en la victoria aliada en Europa, proceso que sabemos se frustró definitivamente. Pasaron muchos años antes de que llegaran las libertades a España. Como un epitafio quedan aquí recogidas las penalidades sufridas. Es historia y memoria de nuestro pasado.
Pedro Liébana Collado



