Introducción boletín julio 2026
La preocupación, la indignación, la tristeza, el enfado furioso…sí, así se debe sentir la gran parte de la población española.
En primer lugar por las pérdidas humanas que han sido muy dolorosas, por la pérdida de multitud de viviendas de muchos ciudadanos, por la tragedia ecológica y devastación de nuestros bosques, montañas y pastos, por la pérdida de ganado y otros animales.
Y todo esto con los recientes pactos en comunidades autónomas entre PP y Vox que niegan el cambio climático y están derivando presupuestos para la prevención de incendios, protección y limpieza de bosques, hacia otro tipo de actividades como el «toreo».
Es trágico y patético ver y escuchar declaraciones de responsables de gobiernos autonómicos, que tras todo tipo de insultos al gobierno del Estado, piden ahora que les salve de la situación de los incendios porque su incapacidad gestora es tal que lo único que se les ocurre es el «modelito» a lucir en la catástrofe. Y sobretodo, porque han sido gobiernos que durante mucho tiempo se han negado a reconocer los derechos laborales reivindicados por los cuerpos de bomberos. A éllos y a todos los voluntarios y servicios profesionales que se esfuerzan en la salvación de vidas y extinción de fuegos, nuestro reconocimiento y agradecimiento porque finalmente, están cada día y momento, arriesgando sus vidas.
Y que no nos engañen pidiendo responsabilidad a los y las ciudadanas en el cuidado del territorio; sí, eso también hay que hacerlo, pero los mayores responsables son los gobiernos autonómicos que no han hecho ningún tipo de prevención en invierno cuando hay que limpiar los montes, y no solo con una disminución de los presupuestos, sino derivándolos a otras áreas. Esto ocurre en municipios y gobiernos autonómicos. Ya está bien de tanta hipocresía. A partir de ahí, cuando esto se frene habrá que depurar responsabilidades políticas y también con quienes han provocado estos fatídicos incendios. Y por supuesto, a trabajar por un pacto de Estado.



