El éxito en Sajonia-Anhalt da a la ultraderechista AfD la patente de “normalidad”

María-Paz López
El 67% de los votantes cree que el partido ultra comprende mejor a la ciudadanía
Aún no se sabe con certeza si el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), dueño de una contundente victoria en las elecciones de Sajonia-Anhalt pero sin mayoría absoluta, logrará gobernar este land del este alemán que ha concentrado todas las miradas, en Alemania y en el extranjero.
Sí está claro que sus votantes eligieron una visión del mundo con la que se sienten familiarizados, presentada por un candidato, Ulrich Siegmund, cuyo sonriente encanto subido a motos vintage nunca ocultó la verdadera naturaleza de esta formación. Resultado: el 43,8% de los votos. Ningún otro partido ha tenido mejor cosecha en unas elecciones regionales alemanas en los últimos diez años.
Las cifras revelan que la AfD gozó de especial fuerza en las zonas rurales al sur de la capital, Magdeburgo, con picos de entre el 51% y más del 60% en algunos municipios. En el ámbito urbano tampoco se quedó corta. En casi toda Sajonia-Anhalt, la ultraderecha recibió al menos el 30% de los votos, incluso en Magdeburgo (32,6%). Solo en Halle, ciudad tradicionalmente de izquierdas, su porcentaje fue algo inferior (29,9%).
Estos números hablan de normalidad. El arraigo local y la visibilidad cotidiana disminuyen el estigma. Estudios previos en circunscripciones de toda Alemania donde la AfD ha tenido buenos resultados muestran que suele lograr nuevos apoyos allí donde ya contaba con una presencia sólida, donde es habitual ver sus carteles, y donde vecinos, compañeros de trabajo o conocidos son votantes suyos y lo cuentan con orgullo.
La AfD parece estar logrando establecer una estrecha conexión con la ciudadanía. Según el análisis de las encuestas de opinión realizadas por el instituto infratest dimap el domingo de las elecciones, el 67% de los votantes afirma que la AfD comprende mejor que otros la sensación de inseguridad en Sajonia-Anhalt, y más de la mitad cree que está más cerca de las preocupaciones de los ciudadanos que otros partidos.
Si dependiera de los votantes jóvenes y de mediana edad, Ulrich Siegmund se convertiría ya en presidente de Sajonia-Anhalt. En la franja de edad de 18 a 59 años, la AfD amasó el 49% de los votos, un resultado que habría bastado para tener mayoría absoluta en el Parlamento. Solo entre los mayores de 70 años (¿tienen quizá más presente el pasado nazi de Alemania, o tal vez mantienen vínculos históricos con el comunismo?), la formación ultra obtuvo un resultado relativamente bajo (31%).
Sajonia-Anhalt, land mayoritariamente rural de unos 2,1 millones de habitantes, que formó parte de la extinta RDA comunista, ha perdido casi una cuarta parte de su población desde la reunificación en 1990. Su población extranjera ronda el 9%, muy por debajo de la media nacional (15%). El éxito de la AfD se explica, en parte, por el enfado ante desequilibrios aún no resueltos entre este y oeste.
En cambio, la agresiva postura antiinmigración, seña de identidad de Alternativa para Alemania, no parece haber sido decisiva en estos comicios, siempre según el análisis de infratest dimap. Más decisivos fueron asuntos como la seguridad social, la paz en Europa y el coste de la vida, y desde luego la impopularidad del canciller conservador, Friedrich Merz, cuyo plan de reformas en pensiones y sanidad es aborrecido.
Trabajadores, hombres y jóvenes votaron masivamente a la AfD. Ulrich Siegmund, de 35 años, sagaz cultivador de redes sociales y del sentimiento de pertenencia que puede proporcionar una moto de época –la Simson Schwalbe, motocicleta emblemática de la RDA–, atrajo en campaña a miles de personas a concentraciones prometiendo recuperar “nuestra buena, vieja y segura Alemania”. Sus seguidores no pararon mientes en que la rama regional del partido está catalogada como de extrema derecha por la Oficina de Protección de la Constitución.
Hay diferencias significativas entre hombres y mujeres, una brecha clásica en el electorado de ultra que, si bien se va cerrando, todavía persiste. El 50% de los hombres votó a la AfD, que recibió el sufragio del 39% de las mujeres. Así pues, si bien la AfD fue el partido más fuerte en todos los grupos de edad y por sexos, que no haya alcanzado la mayoría absoluta se debe principalmente al comportamiento de voto de mujeres y personas mayores.
Maria-Paz López
Publicado en La Vanguardia



