Encerrar a un presidente
Las personitas de bien quieren ver a Sánchez en prisión. Es una decisión ya tomada, pero falta encontrarle el delito
Si saliésemos a la calle micrófono en mano a preguntarle a los votantes de derechas por Begoña Gómez, el 99% –siempre hay algún despistado– coincidirá en que la señora es una corrupta de mucho cuidado. A la siguiente cuestión, ¿y qué ha hecho exactamente?, la mayoría respondería que es una corrupta que tiene que ir a la cárcel y punto. Y que viva Ayuso, joder. Los votantes de derechas –personitas de bien los llamaremos de ahora en adelante– no sólo andan últimamente preocupados por la corrupción. También lo están, y mucho, por la democracia española. Así, en general. Ética en el desempeño de lo público y valores democráticos son, como ya sabemos, los pilares fundamentales sobre los que se cimenta la derecha en este país. Y que viva Franco, coño.
Que la democracia está en riesgo por culpa de Pedro Sánchez es una opinión tan extendida entre las personitas de bien como que la F1 madrileña ha sido un éxito rotonda. Rotundo, perdón. La mayoría coincide también en la solución: para salvar la democracia hay que meter entre rejas a Sánchez. Una idea, la de encarcelar al presidente democráticamente elegido, que nos repiten un día sí y al otro también Feijóo y Abascal en el Congreso o los mejores tertulianos de Ana Rosa, Pablo Motos, Nacho Abad o Iker Jiménez en las teles más independientes, que son las que ven las personitas de bien.
Aceptada ya por repetición la posibilidad como real, solo queda que nos expliquen con un poco más de detalle en qué consistiría el ambicioso proyecto. La envergadura de la empresa lo merece. Para empezar, necesitaríamos que las personitas de bien digan qué delito se ha cometido desde la Presidencia del Gobierno que justifique encarcelar al presidente. Primero delito, después cárcel, ese sería el orden correcto. De lo contrario, parecería que quieres vengarte de Sánchez de la mano de tus amigos jueces porque no habéis conseguido derrotarlo en las urnas. Eso sería poco democrático. Nanai democratíc, que dirían Tip y Coll explicando el mecanismo de la democracia con el vaso de agua en la mano.
Por lo de Ceuta, que es alta traición a España, dicen algunos en las últimas semanas, incluyendo señores con toga. Sin embargo, se trata de las mismas personitas de bien que ya pedían prisión para el presidente antes de ubicar Ceuta en el mapa. Por haber roto España con la amnistía ilegal, decían antes de Ceuta –AC– quienes ahora se abren a pactar con amnistiados y silban mientras la justicia europea dictamina que nada ilegal sucedió. Por Cerdán y Ábalos, dicen admiradores de Aznar, record man en abdominales y en casos de corrupción entre sus ministros. Seguro que algo sabría. Sánchez, digo. Por el fiscal general. Por el confinamiento, que fue un secuestro. Por los Presupuestos Generales, que los recicla más que Montoro. Porque lo dice Aldama. Porque es pareja de su pareja y hermano de su hermano. Las opciones para salvar la democracia son múltiples, como pueden ver.
Toca elegir una. Que las personitas de bien quieren ver a Sánchez en prisión es una decisión ya tomada, pero falta encontrarle el delito, para desesperación de Tip y Coll, empeñados en el método tradicional. Un delito que, si le aprietas por aquí, le empujas por allá y, entre todos cerramos la cremallera con cuidado y esmero, encaje. Un delito que dé paso a una condena que mande un mensaje claro: se os acaba el cuento. A los periodistas que no trabajamos en medios financiados por el PP con dinero público, nos lo dicen a menudo por redes: se os acaba el cuento. Yo suelo preguntar a qué se refieren. La respuesta habitual es que nos financia Sánchez y que por ser cómplices vamos a ir con él a la cárcel. Cuando les explicas que este medio, al contrario que los de derechas, no se financia con dinero público, la respuesta habitual es que no importa, que vas a ir a la cárcel igualmente. Lo dicho: necesitamos saber con urgencia los delitos mediante los cuáles van a salvar la democracia. Si no, algunos demócratas de toda la vida van a parecer unos totalitarios cuando nada más lejos de la realidad.
Gerardo Tecé
Publicado en Ctxt



