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Manuel Vicent – “El Jardín de Villa Valeria”

Libro: “El Jardín de Villa Valeria”

Autor: Manuel Vicent

Editorial: Alfaguara

Año: 1999

Manuel Vicent es un escritor valenciano, nacido en Vilavella en 1936. Su prosa es brillante y colorista como la luz del Mediterráneo que conoció desde niño.

La narración se mueve alrededor de una gran mansión muy deteriorada en Cercedilla donde se reunían a finales de los sesenta un grupo de jóvenes alegres y progresistas. El colectivo con variaciones de un tiempo a otro está formado por varias personas de diversas profesiones. Son Intelectuales, escritores, profesionales y artistas de diversos ámbitos. Todos conspiran de uno u otro modo en medio de una dictadura interminable. Bien es verdad que el régimen durante los últimos años no disponía ya de la dureza de los primeros años y ofrecía ciertas pautas económicas positivas enmarcadas en un proceso desarrollista. No obstante, el férreo control político y policial seguía vigente. El fusilamiento de Julián Grimau en 1963, dirigente del PCE, aun retumbaba en los oídos de todos.

El narrador cuenta en primera persona el devenir de éstos jóvenes, sus tribulaciones desde esos años de finales de los sesenta hasta la llegada al poder de los socialistas de 1982.

Es una crónica salpicada de anécdotas de su tiempo, puesto que el propio escritor deambuló por esos cauces desde su vida de estudiante en un Madrid que mas que para formarse en la Universidad, le sirvió para darse a conocer como columnista y como escritor, faceta que cultivó con intensidad y ya nunca abandonó.

Son años de frustración, pero también de esperanza, las reflexiones que acompaña se producen en el torno a una mansión de Cercedilla, en aquellos altos de la sierra de Madrid, de cielos velazqueños, donde los docentes de la Institución LIbre de Enseñanza antes de la guerra civil llevaban a sus alumnos a compartir los conocimientos  y el paisaje.  El autor utiliza como escenario este entorno que conoce muy bien. En él se van sucediendo los cambios sociológicos y vitales de los protagonistas.

Por ella desfilan representantes señeros de la política como Dolores Ibárruri recién llegada a España, con vocación de incorporarse al futuro Parlamento bajo aquellos principios que sus mentores denominaron con el título de la Reconciliación Nacional. Es la Teoría propugnada por Santiago Carrillo desde la clandestinidad vivida mas allá de los Pirineos

Son los primeros compases de un nuevo tiempo que supuso la legalización del PCE en aquella primavera de 1977, poco antes de las primeras elecciones. Aún sonaban los ecos de los disparos perpetrados en el despacho de los abogados laboralistas de la calle Atocha, que Bardem padre inmortalizó después en un film conmemorativo. Otros escritores y artistas como Genovés dejaron también huella simbólica del evento en posters, cuadros y esculturas. como la que ha quedado recogida muy cerca de los hechos,

El relato se detiene en algunos de los personajes que el autor utiliza para describir los momentos y lugares mas emblemáticos de la transición y de las primeras elecciones democráticas que pusieron el punto y final a una dictadura inacabable.

Es la crónica de una juventud perdida, la reseña de los cambios sociales producidos, o en vías de implantación, y que, al menos, se dejaban adivinar en ese momento histórico.

La reseña también incluye una pincelada de los nuevos amores. Muchos decidieron iniciar otro camino diferente de convivencia por el que discurrían hasta entonces. Con la llegada de la democracia llegó el divorcio  que fue un primer hito en el proceso de cambio para muchas parejas. Igual que en el período republicano, el divorcio y el aborto fueron un aldabonazo en el marco de la vida privada y en la regulación de ciertos derechos civiles. Y con él la independencia económica de la mujer, su emancipación en todos los terrenos para disponer de sus propios recursos, abrir una cuenta corriente en un banco, constituir una empresa o defender su intimidad sin pedir permiso al varón.

Los nuevos objetivos se abrieron paso entre una juventud con las esperanzas incólumes y con la presencia de unas generaciones machacadas por la guerra y por sus consecuencias.

A diferencia de los mayores, los jóvenes sin apenas mochilas entendieron que era su oportunidad y no estaban dispuestos a perderla como sus antepasados. Aunque sintiendo aún el peso de las prohibiciones que tardaron en dejar de incidir en la vida de los españoles. Es evidente que todo lo que se encontraron constituía un nuevo desafío vital sobre el que nadie tenía pautas previas para conducirse ni previsiones de ningún tipo. Fue un proceso vertiginoso para algunos y lentísimo para otros, que esperaban con ansiedad el futuro o que simplemente lo temían por haber tenido demasiadas concomitancias con el moribundo régimen, o simplemente seguían aterrorizados de lo que venía. Nadie estaba libre de la traca final de una dictadura que se resistía a desaparecer y que estaba ligada a la supervivencia de su titular.

Para los que tuvieron que sobrevivir en medio de tantos sinsabores, era la certificación de una juventud perdida porque llegaban tarde a ver la luz, ya con mermadas fuerzas y con las limitadas posibilidades de realizarse. Tan solo quedaba restañar las heridas en medio de una algarabía que pugnaba con avidez por situarse en una posición favorable durante los nuevos tiempos.

El autor maneja con soltura los momentos mas decisivos del proceso, se nota la mano de cronista que siempre le ha acompañado en sus narraciones. Se mueven los personajes con la claridad y soltura características de su pluma. Es una prosa luminosa plagada de ironía.

Los fusilamientos de Hoyo de Manzanares antes de la muerte del Dictador en 1975, aun pusieron una nota trágica hasta el final en ese devenir histórico que constituyó la transición de la dictadura a una sociedad democrática.

En ese proceso reflexivo aparecen figuras históricas , como Besteiro, Fernando de los Ríos, La Pasionaria, Sánchez Albornoz, García Lorca y como contrapunto, algunos de los nuevos dirigentes que van a ocupar su espacio en el nuevo momento político, muchos de ellos procedentes del campo profesional que la sociedad ha ido generando. Recoge también como algunas biografías quedaron desbaratadas despues del primer resultado electoral de 1977, cuando el PCE no alcanzó las espectativas que esperaban, en contra de los pronósticos de algunos gurús en materia política.

Nada escapa a los ojos del narrador, ni la indumentaria de moda, ni la música del momento, ni las salas de fiestas de Madrid. Muchos de los gustos sociales acuñados por el narrador son descritos con precisión y componen  el retrato de la vida social y civil del momento de la transición. Un coctel plagado de sobresaltos, atentados de ETA y de situaciones límite con la extrema derecha atentando en la revista El Papus y en otros momentos críticos con asesinatos y amenazas.

En medio de ese momento histórico nada cambió en lo sustancial. El futuro rumbo de todos nosotros durante los años subsiguientes acabó cristalizando en una democracia parlamentaria como fórmula política. Elementos para acabar con la convivencia y provocar el descarrilamiento no faltaron. Quizá lo podemos contar ahora desde la mirada de Manuel Vicent y sabiendo lo que sabemos. En aquel momento nadie era capaz de hacer predicciones, porque en muchos casos, los partes meteorológicos daban mas nubarrones que cielos despejados.

Manuel Vicent se asoma a todo ello con pericia, con unos fotogramas impecables descritos por una pluma afilada y con una sonrisa en su  boca.

Pedro Liébana Collado
Publicado en Entreletras

 

 

  1. Juan Vila Real Says:

    Interesante libro de Manuel Vicent y magnífico el artículo de Pedro Liébana Collado, una vez más. Saludos!

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