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“ Ecologistes en Acció de València denuncia que la apuesta por el vehículo privado está agravando la contaminación, el ruido, la inseguridad vial y el deterioro de la calidad de vida de la ciudadanía. El colapso del tráfico en València evidencia el fracaso de las políticas que vuelven a poner al coche en el centro de la ciudad

Ecologistes en Acció de València denuncia que la apuesta por el vehículo privado está agravando la contaminación, el ruido, la inseguridad vial y el deterioro de la calidad de vida de la ciudadanía.

València vive un deterioro creciente de su movilidad. Cada día, miles de personas sufren atascos interminables, autobuses atrapados entre coches, contaminación atmosférica y acústica, y un espacio público cada vez más ocupado por el vehículo privado. El resultado es una ciudad menos saludable, menos habitable y más desigual.

Desde Ecologistes en Acció de València denunciamos que esta situación no es fruto de la casualidad, sino de unas decisiones políticas que han vuelto a priorizar el coche frente al transporte público, la bicicleta y los desplazamientos a pie. Mientras las grandes ciudades europeas avanzan hacia modelos urbanos con menos tráfico y más calidad de vida, València corre el riesgo de retroceder décadas en materia de movilidad sostenible.

La congestión del tráfico no se resuelve construyendo más carriles ni facilitando la entrada de más automóviles. La experiencia internacional demuestra que aumentar la capacidad viaria genera más tráfico, más emisiones y nuevos atascos. Es un círculo vicioso que solo beneficia a un modelo de movilidad insostenible.

Las consecuencias son evidentes:

  • Incremento de la contaminación atmosférica y de las emisiones responsables del cambio climático.
  • Más ruido, con graves efectos sobre la salud física y mental de la población.
  • Autobuses cada vez más lentos y menos competitivos al quedar atrapados en la congestión del tráfico.
  • Mayor ocupación del espacio público por vehículos estacionados y en circulación, reduciendo el espacio destinado a las personas.
  • Incremento del riesgo de siniestros viales y pérdida de autonomía para niños, personas mayores y personas con movilidad reducida.

Diversos datos municipales y el debate público han reflejado incrementos significativos de la circulación en varias de las principales vías urbanas durante 2025, coincidiendo con decisiones orientadas a favorecer el tráfico motorizado privado.

Para Ecologistes en Acció, el problema no es que haya demasiadas personas moviéndose, sino que se sigue fomentando el modo de transporte más ineficiente para desplazar personas dentro de una ciudad: el automóvil privado. Un coche transporta, de media, poco más de una persona y ocupa decenas de metros cuadrados cuando circula o permanece aparcado. No existe ninguna ciudad europea capaz de absorber un uso masivo del vehículo privado sin colapsarse.

La solución pasa por hacer exactamente lo contrario de lo que se está haciendo:

  • Reforzar de manera urgente la EMT, aumentando frecuencias y velocidad comercial mediante carriles bus realmente protegidos.
  • Completar una Zona de Bajas Emisiones ambiciosa que reduzca el tráfico y mejore la calidad del aire.
  • Recuperar espacio público para peatones, arbolado y carriles bici seguros.
  • Desincentivar el uso cotidiano del automóvil privado mediante políticas de movilidad coherentes.
  • Favorecer la intermodalidad con Metrovalencia, Cercanías y la red ciclista metropolitana.

No es aceptable que el transporte público pierda competitividad porque los autobuses permanezcan atrapados en los mismos atascos que pretenden evitar. Las dificultades que denuncian usuarios y trabajadores de la EMT muestran cómo el incremento de la congestión repercute directamente en la calidad del servicio.

La movilidad debe entenderse como un derecho, no como la obligación de utilizar un vehículo privado. Una ciudad diseñada para los coches acaba siendo una ciudad hostil para las personas. En cambio, una ciudad que apuesta por el transporte colectivo, la bicicleta y los desplazamientos a pie es una ciudad más saludable, más silenciosa, más segura y socialmente más justa.

Ecologistes en Acció de València exige al Ayuntamiento un cambio de rumbo inmediato. Continuar alimentando la dependencia del automóvil solo conseguirá más atascos, más contaminación y una peor calidad de vida para toda la ciudadanía.

València no necesita más coches; necesita más espacio para vivir.

Publicado por Ecologistas en Acción

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