Juana Salabert – “Las hijas de la Ira”
Libro: “Las hijas de la Ira”.
Autora: Juana Salabert
Editorial: Nocturna Ediciones. S.L 2009
Juana Salabert, nacida en Paris en 1962, es una escritora, novelista, traductora y crítica literaria española, licenciada en Letras Modernas por la Universidad de Toulouse-Su padre, Miguel Salabert, periodista, traductor y escritor, tuvo que exiliarse en Francia después de la guerra civil, razón por la cual su hija ya nació allí. Durante su estancia en el país vecino tuvo que ganarse la vida trabajando como traductor. Llegó a dominar el francés a la perfección, De sus narraciones en francés destaca Exilio interior, una obra capital para entender la diáspora en Francia.
Esta autora fue `premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral, por Velódromo de Invierno. Este libro le permitió alcanzar cierta notoriedad. En dicho texto se recogen las peripecias y vicisitudes de la comunidad judía de París y su entorno cuando las autoridades colaboracionistas francesas siguiendo las normas del ocupante alemán decidieron así su horrible destino. Una vez identificadas familias enteras, éstas fueron enviadas al campo de concentración de Drancy, para, posteriormente, siguiendo la denominada Solución final, acabar bajo el exterminio nazi. El premio Nobel francés, de origen judío, Patrick Modiano abundó en este asunto a través de sus novelas, que son como fotogramas de la ocupación (Dora Bruder).
Juana Salabert es autora de una relación notable de narraciones. Una de ellas es la presente titulada Las Hijas de la Ira, en la que la autora recoge una serie de biografías escogidas a cuál más interesante, algunas de ellas reconocidas del mundo literario español como Josefina Aldecoa o Ana María Matute, sobre las que la autora acoge con el cariño de una admiradora, tanto por su obra literaria, como por su dimensión humana. Ambas fueron ejemplo de notable compromiso antifranquista. Sus biografías son más conocidas que otras que se han quedado en la penumbra, pero la autora las ha escogido con acierto por su contexto y compromiso social o educativo, e incluso político.
Las profesiones que desempeñan ese elenco de personajes femeninos y que se recogen en el texto son muy diversas. Unas como las actrices Julia Gutiérrez Caba o Juana Ginzo, son figuras consagradas en el mundo de la escena, o de los medios de radiodifusión por la peculiaridad de su voz Sus vidas profesionales se desarrollaron en instantes harto difíciles, porque se entregaron a sus profesiones en los momentos menos amables de la Dictadura. A pesar de ello alcanzaron notable éxito. Otras, como María Jesús Posada, o Victoria Pujolar, son personas menos conocidas aunque tuvieron biografías muy difíciles, no solo por sus antecedentes familiares sino por sus propios compromisos personales.
La primera, María Jesús Posada, hija de un Inspector de enseñanza republicano, fusilado en los primeros momentos de la guerra civil, cargó con ello como un sambenito permanente al sufrir el menoscabo y las humillaciones de los vencedores, pero sobreponiéndose a todo, supo situarse en la vida. Militante de UGT, acabó de catedrática de Instituto de Física y Química en Madrid, en un largo periplo vital que le llevó a escapar a Brasil, lo que le permitió salir de esta prisión durante esos años.
El caso de Victoria Pujolar es un caso de persona ligada al PCE, al exilio y a no volver a España con los suyos muchos después de su salida, cuando el Dictador llegaba a su final. Tuvo una vida itinerante. La autora la describe como dotada de una gran energía y muy animosa. Su pareja Federico Melchor, director de Mundo Obrero, órgano del PCE, con quien compartió su espacio vital en momentos muy difíciles. Hoy viuda y abuela, con nietos franceses, dejo atrás a sus padres en ese largo exilio de Toulouse, porque ya no quisieron volver. Allí les sorprendió la muerte. No llegaron a ver la democracia. Ángela Losada es otra biografía torturada por sus orígenes leoneses, ligados al Bierzo y a la represión y la resistencia local, hecho que marcó para siempre el destino de muchas personas, entre ellas, a ésta. Sus vicisitudes se recogen en una entrevista que aún le pudo hacer en vida la autora de este libro.
Margarita la Villa sobrevivió porque su familia emprendió el camino del exilio de Francia. Se recogen en el texto algunas de sus penalidades en los campos franceses de Argelés sur Mer, pero la familia con ella consiguió emprender la salida en barco desde Marsella en el vapor Lasalle, con destino a Santo Domingo donde pudieron sobrevivir a través del trabajo de sus padres a pesar de la Dictadura de Trujillo. Muy vigilados y con riesgos ciertos, emprendieron camino a Cuba, y finalmente, a México donde Margarita pudo cumplir su sueño de cursar estudios primero en las instituciones de los exiliados españoles, como el colegio Luis Vives o el Colegio Madrid, de fuerte influencia republicana. Los profesores, muchos de ellos de la ILE, impartían la docencia con el mismo compromiso que en España. Ella misma dice que tuvo dos patrias, la española y la mexicana dado que ambos contextos le aportaron importantes beneficios. Después estudió Derecho. La autora ya la conoció en Madrid donde se afincó desde 1964 dirigiendo la editorial del Fondo de Cultura Económica y con nacionalidad mexicana.
Las figuras de Susana del Castillo y Teresa Azcárate, menos conocidas, cierran la nómina del texto. Ambas biografías sumamente diferentes y polifacéticas. La primera soñadora, satisfecha con hacer felices a los demás, ha encontrado ese papel de entrega entre el colectivo de mayores después de jubilada. Una vida dolorosa después de haber perdido dos hijos, de la detención de su padre de Izquierda Republicana, y de sus hermanos. Sufrió una aciaga postguerra defendiéndose del hambre y del miedo. Desde niña ha tenido pocos espacios de respiro. Cita Pego (Alicante) como un refugio de su infancia en guerra. Su adolescencia la vivió en el ámbito familiar como un islote de resistencia frente a un exterior, hostil, plagado de mentiras, injusticias y dramas. La vida con José Luis Gamboa, miembro del PCE, no le resultó fácil por las continuas detenciones. Su vida volvió a la superficie con la muerte de Franco, y con su reiniciada actividad laboral. ya de mayor, después de la crianza de sus hijos. El caso de Teresa Azcárate, es, por el contrario, una historia marcada por la tradición familiar desde la época republicana. Traductora e intérprete jubilada de la UNESCO, tuvo tres hijos y compartió su vida con Tomas García, diputado comunista por Málaga en democracia después del exilio en México. De formación y compromiso con la Institución Libre de Enseñanza, siempre defendió esos ideales en su vida y en sus compromisos personales e ideológicos. Son todas ellas testimonios de vida y ejemplo de la memoria histórica de este país.
Pedro Liébana Collado



