BLOG | Artículos de Opinión

Uno de los nuestros

Ximo García Roca

Más allá de las conjeturas, cargadas de intereses, y más acá de los alaridos racistas, que transpiran odio, lo sucedido en Ceuta es un calidoscopio de la sociedad actual, de quiénes somos y hacia dónde vamos. ¿Seremos capaces de reconocer nuestras propias heridas en las vidas perdidas y comprender que la muerte de un «moro» es también la muerte de uno de los nuestros?

La frontera de Europa en Ceuta ha sido, para unos, un polvorín asociado a la avalancha y la invasión; para otros, un escenario de caos, conflicto y desconcierto. Pero puede ser también un acontecimiento que desvela los dinamismos de nuestra sociedad, sus claroscuros y sus horizontes de futuro. Walter Benjamin decía que un acontecimiento-verdad «se sustrae a los esquemas convencionales» para que, en medio del presente, pueda amanecer una nueva realidad. Más que ante una imaginaria crisis migratoria, estamos ante una encrucijada de la justicia, del bienestar, de la verdad y de la acción política.

Lo sucedido ha desvelado que nuestro mundo común está atravesado por enormes fosas de desigualdad a ambos lados de la frontera. El salto de ese abismo no podrá ser detenido por soberanismos identitarios ni por ejércitos nacionales. Las desigualdades convierten los límites territoriales en lugares de paso que ningún ejército ni administración puede impedir por sí solo. Hemos visto que fuera de la propia tribu existen seres iguales a nosotros, seres diferentes, pero con la misma dignidad y los mismos derechos. Esta voz de la justicia queda varada por la ideología de «América primero» y por una prioridad nacional que cuestiona la igualdad,  el sistema abierto y pretende desconectar a los países mediante presiones económicas, políticas y militares. La máxima expresión de lo común son los consensos alcanzados en torno a los derechos humanos, nombre histórico de la dignidad humana, y a proyectos colectivos como la Agenda 2030.

El acontecimiento de la frontera europea ha desvelado también las contradicciones de un bienestar que, cuando se militariza, puede sustentarse sobre el malestar de otros. Ningún Estado del bienestar será sostenible si está rodeado de miseria y de personas empobrecidas. No es sostenible una pista de tenis rodeada de chabolas. Tampoco habrá una paz social justa mientras la diferencia entre «los invasores» y los «bienestantes» sea de uno a diez. Será más fácil escudarse en el efecto llamada, cuestionar la regularización extraordinaria de personas inmigrantes o culpar a las políticas de acogida que abordar el problema de fondo: el poder de un modelo de bienestar excluyente. El Roto ha representado en alguna de sus viñetas una patera desorientada en el ancho mar y una voz que recuerda que basta seguir la estela del capital, la ruta que dejó el oro que otros robaron.

La verdad aparece, asimismo, astillada por las maquinarias de desinformación que se despliegan a través de las redes sociales. Son los frutos de un tiempo de posverdad. Para muchos jóvenes, a ambos lados de la frontera, las redes son las que «dicen la verdad». Un adolescente que deambulaba por Ceuta contaba que había sido convocado a participar en un videojuego en el que encontraría «indicaciones hacia Madrid y Barcelona». El juego suponía que estaba en una isla que debía explorar «nadando con el móvil fuera del agua». Como en todo juego, existía la posibilidad de repetir la jugada; incluso podían matarte. Se puede discutir quién estaba detrás de aquella convocatoria, pero no se puede ignorar que, sin las redes, resulta difícil explicar la eficacia y la velocidad de lo acontecido.

La frontera ha sido también un laboratorio de gestión de conflictos, en el que los peligros se han transformado en riesgos. Los peligros son concretos, manifiestos y previsibles, y requieren medidas reactivas e inmediatas. Los riesgos, en cambio, son indeterminados e imprevisibles y necesitan políticas preventivas, tiempos largos y actuaciones sostenidas. Se puede reaccionar ante un incendio con bomberos y aviones cisterna. Se pueden cerrar pasos fronterizos y levantar vallas frente al mar ante una avalancha descontrolada. Pero el resultado será pírrico si estas medidas no van acompañadas de una política preventiva que implique a las administraciones públicas y a la sociedad civil en la información y la educación, en la creación de condiciones dignas de vida y en la lucha contra las desigualdades.  Solo así se construye una verdadera inmunidad frente a los riesgos: ante futuras avalanchas, ante la presencia imprevisible de drones o ante campañas de desinformación capaces de condicionar incluso unas elecciones. Sin esta inmunidad social, nadie podrá impedir una próxima crisis.

En este escenario caótico se han evidenciado, simultáneamente, prácticas egoístas e inhumanas —como el cierre de tiendas y negocios a la espera de que el Gobierno resarciera las pérdidas— y prácticas colaborativas y solidarias, nacidas del derecho al auxilio y expresadas en la voluntad de compartir la casa, el pan, el agua y la salud.  Si las primeras han ocupado los telediarios y algunas agendas carroñeras de comunicación, las prácticas solidarias circulan silenciosa y discretamente. Se conoce la reyerta callejera entre árabes y subsaharianos, pero apenas se ha visto a la muchacha que, ante unos pies descalzos y malheridos, cedió sus sandalias; a la panadería que no cerró sus puertas ante quienes tenían hambre; o a los jóvenes ceutíes que increparon a los sembradores del odio para que abandonaran su ciudad. También ha habido historias intempestivas de generosidad y fraternidad, junto a buenas prácticas políticas que señalan un futuro posible para todos en una sociedad decente.

Ximo García Roca

 

  1. Pilardelaherran Says:

    La vida de los chavales-no-acompañados, engañados, pero sedientos de una vida decente, no puede ser motivo de lanzarse dardos unos políticos a otros. Son vidas que merecen ser respetadas en su dignidad.
    Mientras tanto, practiquemos la solidaridad con los cercanos

  2. Elena Gortázar Perez-Armas Says:

    Un artículo necesario para mantener la mirada en la utopía de la igualdad y la justicia social, y las manos de nuestros quehaceres en el compromiso concreto por los desfavorecidos, vulnerables y desechados de nuestra sociedad. Gracias Ximo por seguir siendo faro en tiempos de caos

  3. Sal.lus Says:

    Gràcies, Ximo, per retratar i descriure aquesta realitat calidoscòpica i assenyalar que pot fomentar, tant l’egotisme com a solidaritat… Els que atien l’odi i vomiten consignes contra els altres, pel fet de ser forasters, vulneren els drets humans internacionals de protecció de la infància i tracten de construir una societat on s’augmenten les desigualtats socials i entre nacions frontereres, amb realitats colonials, de discriminació i supremacisme, també de règims polítics autoritaris, corruptes i poc respectuosos amb els drets humans… Només la cooperació i l’ajuda mútua podrà resoldre conflictes acarnissats de segles i també la denúncia contra els qui deshumanitzen els altres per ser africans…

  4. Antonio María Giménez Says:

    Magnífico escrito lleno de verdad y de sentido.
    Lo triste es que no tenga la debida repercusión. Parece que los xenofobos y parafascistas tienen, lamentablemente, mucha más repercusión.

  5. ALFONSO HERNANDEZ MARTIN Says:

    Gracias, Ximo. Tu escrito viene a confirmar lo que ya conocemos aunque haya quien no quiera su difusión. Lo de Ceuta no fue una invasión. Fue una trampa de los poderes fácticos para generar una tensión que dé alas a aquellos que no se atreven a ir por la vía democrática para conseguir unas elecciones. Ya sabemos lo que quieren: engañar para conseguir sus objetivos.
    No sé si lo conseguirán pero yo voy a estar enfrente para que no sea así.

  6. Kimberly Hernández Says:

    Ximo nos da elementos para una lectura más humana de lo acontecido y de lo que seguramente vendrá. Viviendo en un país con una larga historia de emigración de su población, puedo decir que nadie abandona su hogar para abrazar la incertidumbre; se migra por necesidad. Pero ¿qué ocurre cuando esa esperanza se alimenta de imágenes de un mundo que no existe o es utilizada por intereses ajenos? Me preocupa que la migración termine instrumentalizada hasta convertir un derecho humano en un arma política. Porque migrar es un derecho, pero también debería serlo poder quedarse, vivir con dignidad y encontrar un futuro en la propia tierra

  7. Ileana Centeno Says:

    Don Ximo, qué bonitas y necesarias sus palabras. Tuve la oportunidad de conocerlo y compartir unos días con usted, y me quedó especialmente presente su sensibilidad, su amabilidad y ese profundo compromiso con los demás.

    Hay personas que dedican gran parte de su vida a ayudar y a defender la dignidad de otros, y usted es, sin duda, una de ellas. Gracias por seguir aportando tanto con sus palabras y, sobre todo, con su ejemplo. Un abrazo, Don Ximo.

  8. Francisco Cobacho Casas Says:

    Muchas gracias, Ximo por tu clara y orientadora opinión.
    Nuestro bienestar está construido y pesa sobre las espaldas de muchas personas, pueblos y naciones que carecen de todo lo que a nosotros nos sobra.
    Mientras no asumamos, con hechos de ayuda y cooperación hacia esas naciones y pueblos que están a nuestra puerta, mientras no exista justicia con posibilidad de una vida digna, es su derecho a buscarla, incluso jugándose la vida como lo están haciendo… Y nuestra obligación acogerles fraternalmente.
    Gracias Ximo.

  9. Luis mayans Says:

    Querido Ximo, como siempre tus palabras me emocionan y me llenan de envidia por ver tanta verdad en ellas. Pero por mucha verdad , que las hay, cuánto egoísmo, intereses, condicionantes….que ni Jesús consiguió enderezar …no es posible que el pecado tenga más fuerza que la gracia.
    Mi pequeñez se subleba, pero yo no soy nada por mucho que me digan
    Podrian un ejército de Oscares Romero, de Ellacurias…Gustavo Gutierrez…Que gran pregunta, qué gran duda.
    Seguro que tu tienes respuestas válidas, pero posibles ? Aquí y ahora. Por tanto …?
    UN ABRAZO

  10. Fernando Antonio Bermúdez Says:

    El primer derecho que tiene un ciudadano es no verse forzado a abandonar su tierra. Hay que ir a las causas de las migraciones: La desigualdad social, el saqueo de los bienes naturales por corporaciones multinacionales del norte global, las guerras (que con frecuencia son provocadas por los países ricos), el cambio climático, que provoca grandes sequía o inundaciones, etc

  11. Pepitasanchezmorcillo@hotmail.com Says:

    Totalmente de acuerdo con este artículo, he tenido la suerte de escuchar una conferencia en Madrid de XIMO hace años y me encantó la mirada que tiene en el análisis de la realidad. Muy buen artículo k

  12. Javier Ferrer Says:

    Gracias Ximo por tu lucidez a la hora de afrontar un conflicto inenarrable, no por sorprendente, sino por que demuestra hasta qué punto somos animales poco racionales. Mientras cerremos los ojos a la realidad de la desigualdad entre personas y sociedades y a la irracionalidad política del que aprovecha su poder absoluto, el Rey de Marruecos, para jugar con la vida de las personas, y la derecha de la prioridad nacional, cualquier solución, no será viable. Aún y todo creo que no debemos perder la esperanza porque como bien planteas en el fondo de la catástrofe siguen viviendo actitudes solidarias y reivindicaciones que buscan una visión alternativa al problema y a sus soluciones.

  13. Miguel Álvarez Lozano Says:

    ¡GRACIAS XIMO por tu articulo! En mi opinión has sabido poner muy bien ordenadas las ideas y sentimientos que, a mi parecer, albergamos millones y millones de personas y, de paso, tu artículo me ha sugerido un posible y combativo contra-slogan: THE WORLD FIRST eL MUNDO PRIMERO.

  14. Begoña Bilbao Says:

    Muy bueno y necesario!
    GRACIAS!

¿Quieres dejarnos algún comentario?

Tu email no será publicado, únicamente tu nombre y comentario.